Acciones de Greenpeace en 21 sedes de Siemens para pedirle que no colabore con la destrucción de la Amazonia

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La empresa está ignorando un millón firmas de todo el mundo, que solicitan su desvinculación de la construcción de una megapresa en el corazón de la selva

El proyecto causaría la pérdida de una biodiversidad única y el desplazamiento de la tribu indígena Mundurukú del territorio que lleva protegiendo milenariamente
Un vídeo de Greenpeace en formato postal muestra las acciones y pide a la gente que se una a su campaña

Greenpeace se ha presentado en las sedes de Siemens de 21 países, España incluido, para informar y demandar la no participación de esta empresa en el proyecto de construcción de la megapresa de São Luiz do Tapajós en el corazón de la Amazonia brasileña.

El proyecto destruiría la singular biodiversidad que puede encontrarse en ese territorio de la selva brasileña y dañaría gravemente la forma de vida de pueblos indígenas que habitan la zona. Estas acciones se suman a las constantes peticiones en las redes sociales a Siemens y a las más de un millón de firmas recogidas por Greenpeace para evitar que este proyecto siga adelante.

La organización ecologista ha lanzado además un vídeo en formato de postal, que muestra las acciones que se han hecho en algunas sedes de Siemens y pide a la gente que se una a su campaña.

El motivo de estas solicitudes a Siemens es que esta empresa es una una de las pocas compañías del mundo con capacidad de fabricar grandes turbinas, la tecnología necesaria para construir megapresas como las que amenazan la cuenca del río Tapajos, en la que podría llegar a estar involucrada.

Anteriormente, Siemens ha estado implicada en la presa de Belo Monte, en el río Xingú, un desastre ambiental y social que ha recibido las críticas del Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas en su informe resultado de la visita que hizo a Brasil a mediados de diciembre de 2015.  En este informe, presentado públicamente a la 32ª reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra se hacen recomendaciones demoledoras para el caso del megaproyecto hidroeléctrico de Sao Luiz do Tapajós.

«Siemens no puede seguir diciendo que está dialogando con Greenpeace.Necesitamos que esta gran empresa que presume de responsabilidad social y ambiental y dice trabajar por la sostenibilidad se posicione claramente en contra del proyecto hidroeléctrico que destruiría el corazón de la Amazonia, el río Tapajós», ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España.

El Gobierno de Brasil planea construir más de cuarenta presas en la cuenca del río Tapajós. El más grande de estos proyectos, la mega presa de São Luiz do Tapajós, de 8.040 MW de potencia, supondría la construcción de un muro de 7,6 km de largo ydejaría bajo las aguas una superficie de territorio similar a la ciudad de Nueva York (729 km²). Los principales afectados, la tribu indígena de los Mundurukú lleva habitando la cuenca del río Tapajós desde hace miles de años y todavía viven en la región más de 12.000 miembros, la mayoría asentados en las riberas del río. Sus comunidades dependen del río para su alimentación, como medio de transporte y como forma de expresión cultural y espiritual. La pérdida del río supondrá el fin de su forma de vida.

Como ocurriera con la desastrosa presa de Belo Monte, el negocio de la construcción de una presa como la de São Luiz do Tapajós es un sabroso pastel que atrae el interés de un buen número de empresas brasileñas y extranjeras del sector de la energía, ingeniería, aseguradoras, entidades financieras, etc. Empresas como General Electric, Voith Hydro, Siemens y Andritz podrían participar en este proyecto, pero también empresas españolas como Iberdrola (a través de su socio brasileño Neoenergía) y la aseguradora Mapfre (con su socio Banco do Brasil).

Hasta la fecha, sólo algunas de estas grandes empresas ha anunciado públicamente sus intenciones de distanciarse y no participar en este proyecto, caso de las empresas energéticas Enel y Engie. Esta última, además, ha afirmado que Brasil debe orientarse a la producción de energía de fuentes renovables, como la solar o la eólica”, ha recordado Soto. “Estamos esperando que Siemens, Mapfre o Iberdrola den un paso adelante y renuncien también a participar en este proyecto” ha añadido.