Más de 10 millones de personas están siendo vacunadas contra la fiebre amarilla en la República Democrática del Congo

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Médicos Sin Fronteras (MSF) está movilizando a cientos de trabajadores para apoyar a las autoridades congolesas en su campaña a gran escala para combatir la fiebre amarilla.

El objetivo común de todos los equipos y organizaciones implicadas en la campaña de vacunación es inmunizar a 10,5 millones de personas en los próximos 10 días.

Ante tal desafío, MSF ha desplazado al lugar a profesionales internacionales de 19 países y ha movilizado hasta Kinshasa, la capital de República Democrática del Congo (RDC), a docenas de sus empleados congoleses de los proyectos regulares que tiene en todo el país.

En concreto, MSF está organizando el trabajo de más de 100 equipos compuestos por 16 personas cada uno que se encargan de la vacunación en tres de las zonas sanitarias de Kinshasa.

Estos equipos están compuestos por 58 trabajadores internacionales y 103 empleados nacionales de MSF que se encargarán de gestionar y dirigir la vacunación de más de un 10% de los 7,5 millones de personas a los que se pretende vacunar en la ciudad. Están a su vez reforzados por 1.600 empleados del Ministerio de Salud de RDC, entre los que se encuentra el personal de enfermería que se encarga de aplicar las vacunas. En total, si se cumplen las previsiones, vacunarán a un total de 760.000 personas a lo largo de los próximos días.

De hecho, el 22 de agosto, al final de la quinta jornada de la campaña, cerca de 490.000 personas ya habían sido vacunadas en Kinshasa, mientras que la cobertura de vacunación entre los niños de 9 a 24 meses casi había alcanzado el 100% en las tres zonas de salud cubiertas por MSF.

“Durante los próximos días de vacunación se llevaran a cabo actividades de promoción de la salud dirigidas principalmente a los hombres adultos, ya que hasta ahora se visto que su asistencia ha sido mucho menor que la de las mujeres”, explica Axelle Ronsse, coordinador de emergencias de MSF.

Una campaña de vacunación de esta escala conlleva desafíos logísticos como gestionar los movimientos de una flota de 65 vehículos en vecindarios densamente poblados y, en especial, garantizar que la cadena de frío funcione adecuadamente. Todos los días, los equipos tienen que reponer en distintos puntos 4. 000 paquetes de hielo y sus hieleras.

“Considerando que existe una vacuna segura y efectiva, esta campaña es un paso esencial para contener la propagación del virus. Sin embargo, la vigilancia seguirá siendo crucial durante los próximos meses”, concluye Axelle Ronsse.

Más de un millón de congoleses vacunados

MSF ha estado presente en RDC desde que comenzó la epidemia. Actualmente, trabaja en las provincias de Kinshasa y Kwango, cerca de la frontera con Angola. La organización ya vacunó a toda la población de la ciudad de Matadi (370.000 personas) en apoyo al Ministerio de Salud de RDC. Para estas campañas de vacunación en Matadi y Kinshasa, MSF cuenta con un presupuesto de 2,4 millones de euros con los que al final de la vacunación en Kinshasa habrá vacunado a más de un millón de congoleses contra el mortal virus.

Además, MSF realiza el manejo de los casos confirmados y sospechosos de fiebre amarilla y organiza actividades para controlar la presencia de los mosquitos transmisores del virus de la enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde que comenzó la epidemia en África central en enero de 2016, Angola ha registrado 879 casos confirmados y 119 muertes a causa del virus, mientras que RDC ha registrado 74 casos confirmados y 16 muertes.

La fiebre amarilla no tiene cura y el único tratamiento que existe se limita a aliviar los síntomas. Por ello, la vacunación es la mejor defensa contra la enfermedad. La enfermedad mata entre el 15% y el 50% de las personas que desarrollan una forma severa de la enfermedad.