Una ex parlamentaria afgana cuenta su largo camino hasta el exilio

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dentro del ciclo “Mujeres contra la impunidad”
“De Afganistán a Europa: violencia y exilio” será la ponencia que dará la exdiputada afgana y exvicepta. del partido Derechos y Justicia, Azita Rafaat

“De Afganistán a Europa: violencia y exilio” es el título de la conferencia que la ex diputada del Parlamento afgano y ex vicepresidenta del partido Derechos y Justicia, Azita Rafaat, ofrecerá mañana dentro del ciclo “Mujeres contra la impunidad” que organizan La Casa Encendida y la Asociación de Mujeres de Guatemala.

Desde que en el año 1979 la Unión Soviética decidiera invadir Afganistán para dar paso al control ejercido durante décadas por el régimen de los talibanes, la posterior invasión y ocupación liderada por Estados Unidos y, más tarde, al rebrote violento talibán –al que se suman la virulencia de al-Qaeda y del Daesh en nuestros días– el país es sinónimo de una violencia generalizada que ha motivado el exilio de millones de personas.

Como en todos los escenarios de conflicto, las mujeres se encuentran en situación de especial vulnerabilidad. Y Azita Rafaat no fue una excepción. La ex diputada del Parlamento afgano y ex vicepresidenta del partido Derechos y Justicia fue víctima de un matrimonio forzado. Su padre la obligó a casarse con un hombre que ya tenía una esposa y una hija y que, además, le reprochaba que trabajase fuera de casa y que no hubiese tenido un hijo varón. Por ello Azita Rafaat vistió a su hija pequeña de niño y le cambió el nombre, una práctica habitual entre las familias afganas que no tienen hijos. Finalmente decidió exiliarse en Suecia junto a sus cuatro hijas.

De  todo ello hablará  mañana miércoles 5 en La Casa Encendida en su ponencia  “De Afganistán a Europa: violencia y exilio”. Y es que la violencia sexual, los crímenes en nombre del honor, la trata con fines de explotación, el matrimonio forzado, las agresiones físicas y psicológicas perpetradas por el cónyuge o por familiares y otras muchas violencias basada en el género impiden el ejercicio de la ciudadanía plena de las mujeres en Afganistán y, en demasiadas ocasiones, su sola supervivencia.

Algunos avances

Según la Constitución afgana, las mujeres y los hombres son iguales en derechos y, desde 2003, Afganistán firmó sin reservas la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés). Desde 2002, existe el Ministerio de Asuntos de la Mujer y, en 2009, el Gobierno aprobó la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Sin embargo, la realidad que viven es bien distinta: violencia sexual, crímenes en nombre del honor, trata con fines de explotación, matrimonio forzado, agresiones físicas y psicológicas y otras muchas violencias basadas en el género.

Tras la caída del régimen talibán en 2001, las mujeres recuperaron su derecho a participar en la vida política. Su representación está garantizada por un sistema de cuotas que compromete al Parlamento y a los Consejos provinciales. Pese a todo, no gozan de autonomía, ya que muchas parlamentarias afganas han sido elegidas para defender los intereses de los llamados señores de la guerra.

Afganistán lleva años manteniéndose como uno de los países del mundo que más personas refugiadas y desplazadas internas genera. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) cifra en 2,7 millones el número de personas afganas refugiadas y en 1,2 millones el de desplazadas internas. Aunque mujeres, niñas y niños conforman la mayoría de la población afectada por las guerras, son insuficientes los datos que dan cuenta de la dimensión real de las violencias que sufren y de la estigmatización en los países de destino.

Conferencia “De Afganistán a Europa: violencia y exilio», por Aziza Rafaat. Ciclo: Mujeres contra la impunidad

  • Fecha: 5 de octubre
  • Horario: 19.00 h
  • Lugar: Auditorio de La Casa Encendida, Ronda de Valencia, 2. Madrid
  • Precio: entrada libre hasta completar aforo