El responsable de proyectos de Farmamundi en RDCongo, Raimundo Rivas, asegura que con una mayor presión mediática y civil se podría avanzar hacia la eliminación de la violencia

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Este 25 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Para denunciar y poner de manifiesto la situación de indefensión en que viven muchas mujeres en el mundo, hemos entrevistado a Raimundo Rivas, responsable de proyectos de Farmamundi en la República Democrática del Congo, donde la organización trabaja desde hace casi una década con víctimas de violencia sexual (VVS) y personas que conviven con el sida (PVV) junto a la ONG Femmes Engagées pour la Promotion de la Santé Intégrale (FEPSI), reconocida por su trabajo en la prevención de la violencia sexual, del VIH-SIDA y la promoción de una atención holística a las víctimas.

Farmacéuticos Mundi y FEPSI trabajan en las provincias de Norte Kivu y Oriental de la República Democrática del Congo. Cuéntanos Rai en qué consiste vuestro trabajo conjunto con esta entidad congoleña.
El trabajo que realizamos con FEPSI se basa en la atención médica y psicológica de víctimas de violencia sexual (VVS) y personas que viven con el VIH (PVV). FEPSI posee un Centro hospitalario en la ciudad de Butembo construido con el apoyo de Farmamundi y financiadores españoles. En este centro, la organización realiza la atención médica y psicológica de forma directa sobre las VVS y PVV ya que cuenta con personal sanitario especializado y de gran experiencia.

Durante el proyecto actual se pretende ampliar la cobertura sanitaria de estos colectivos mediante el apoyo a otras 5 infraestructuras de salud del gobierno con medicamentos, material sanitario y primas que compensan el escaso salario del personal local, y  a 10 Centros de Diagnostico Voluntario Anónimo, con test de VIH. FEPSI se encarga de la distribución de medicamentos y supervisión de las estructuras apoyadas en el proyecto. Por otro lado, también han organizado la formación de 45 profesionales sanitarios en el ámbito de la violencia sexual y su tratamiento psicológico, así como la capacitación de 20 promotoras comunitarias encargadas de realizar la sensibilización en las comunidades de las zonas incluidas en el proyecto.

¿Con qué actores civiles y gubernamentales se está trabajando?
Trabajamos en coordinación con OCHA (Oficina de NNUU para la coordinación de asuntos humanitarios) (http://www.unocha.org/) y las diferentes ONG internacionales para optimizar los recursos y evitar duplicidades en los esfuerzos. En el proyecto están incluidas 9 estructuras gubernamentales de salud con las que colaboramos activamente en coordinación con el Ministerio. Tanto, los hombres como las mujeres de Nord Kivu son beneficiarios directos de nuestro programa y parte activa del proyecto, al ser parte del cambio y realizar la atención y sensibilización de la población.
  
¿Qué implica para una ONG local como FEPSI la colaboración con una ONGD internacional como Farmacéuticos Mundi?
Las ONG locales son parte activa de la sociedad congoleña y pieza clave para el cambio dentro de una sociedad donde el gobierno, teórico responsable de su bienestar, ha dejado de lado su compromiso. El límite de estas organizaciones es fundamentalmente el acceso a los recursos necesarios para poder realizar sus objetivos y compromisos solidarios con la sociedad de la que forman parte.

El hecho de colaborar con una ONG internacional les permite el acceso a financiación extranjera para realizar sus actividades, pero no sólo supone una colaboración financiera, sino que reciben formación y asesoramiento sobre gestión y administración de proyectos por parte de las ONG internacionales que les permite mejorar sus procedimientos y funcionamiento.

¿Ha habido en los últimos años una evolución de la problemática de la violencia contra las mujeres en la RDC y, si es así, cómo ha sido?
Uno de los agravantes de la violencia sexual ha sido y continúa siendo la situación de conflicto que vive la RDC en Nord Kivu desde la 2ª guerra africana, aunque no es el único. Desgraciadamente, los grupos rebeldes no han dejado de existir y siguen activos en todo el Nord Kivu y además la situación se ha visto agravada por la aparición de un nuevo grupo rebelde, el M23 (movimiento del 23 de marzo) que ha ocupado gran parte del territorio de Rutshuru donde han declarado un gobierno propio.

Las tropas de las FARDC han tenido que acudir para dar respuesta a esta situación desde toda la provincia, y esto ha sido aprovechado por diferentes grupos rebeldes, como los FDLR y Mai-Mai, para ampliar su influencia en los territorios del Pequeño Nord Kivu. Esta situación de inestabilidad e inseguridad principalmente contribuye a generar continuas violaciones de los derechos humanos y concretamente un aumento en el número de violaciones entre las mujeres de las pequeñas comunidades, que son objeto del pillaje y la extorsión de estos grupos.

Como se suele decir, las víctimas de violencia sexual son doblemente víctimas. Primero por la agresión que reciben y luego por el rechazo de sus familias y comunidades, puesto que se les atribuye a menudo la responsabilidad de la agresión. ¿Como ven las personas de las comunidades donde se trabaja la tarea que lleva a cabo FEPSI?
Todo es cuestión de sensibilización, de explicar, de hablar y sobre todo, que sean personas de la propia comunidad quienes intenten convencer y sensibilizar a sus vecinos del error de culpar a las propias víctimas de la agresión. Este proceso conlleva tiempo, pues todo lo que signifique cambiar mentalidades y costumbres genera reticencias y desconfianza. Por ello, es necesario paciencia y buenos argumentos  que poco a poco puedan ir cambiando la mentalidad de las personas, sobre todo haciendo incidencia en las nuevas generaciones, en los más jóvenes, que son el futuro de la sociedad congoleña. También es fundamental la labor de las organizaciones de mujeres locales, como las agrupadas en FEPSI, para demostrar con su ejemplo, su fuerza y capacidad para  conseguir cambios sociales trabajando desde los  ámbitos educativos, sanitarios y culturales  e incidiendo sobre los poderes institucionales para conseguir cambios jurídicos que impidan la impunidad de los agresores.

En el marco de la campaña Derecho a la salud en África pretendemos proponer mejoras en las políticas de cooperación que se realizan en el ámbito autonómico, estatal e internacional. ¿Qué retos crees que tenemos el conjunto de ONGD sanitarias internacionales en la problemática de la violencia sexual en el continente africano?
La violencia sexual siempre es condenable y debemos luchar con constancia y perseverancia por su erradicación, tanto en África como en nuestras sociedades europeas. Las ONG internacionales y locales hemos de seguir atendiendo a las víctimas y  apoyando a las organizaciones locales de mujeres para seguir sensibilizando y minimizar esos efectos lo más posible. Por ello, en este caso la presión mediática y civil se hace indispensable. Otros aspectos donde se debe incidir para erradicar esta violencia pasan por atajar la impunidad de los agresores,  apoyar la reinserción socioeconómica de las víctimas (muchas veces repudiadas por sus familias y comunidades)  y mejorar las infraestructuras sanitarias y la atención sanitaria y psicológica de las mujeres agredidas, aspectos que trabajan Farmamundi y FEPSI junto a otras organizaciones.

Pensamos que además de mejorar las políticas de cooperación, es necesario promover la coherencia de políticas y dar a conocer la situación de muchas personas del sur, a fin de tener una sociedad más crítica. Como cooperante en la RDC y estando en contacto diario con esas claras injusticias con las víctimas de violencia sexual, ¿qué le dirías a la sociedad? 
Le diría que la realidad allí es muy diferente a la que vivimos en Europa, y que un gran paso es ser consciente de ello. No pretendo quitarle gravedad a las situaciones particulares de cada persona; pero no debemos caer en el error al pensar que nuestra realidad es extrapolable al resto del mundo, aunque a veces no nos guste.  Analizando la situación de forma global, la realidad de la mayoría de la población es muy diferente a la nuestra, y haciendo caso a indicadores de desarrollo humano, los europeos vivimos en un ambiente privilegiado. Como ya sabemos el 80% de la población vive con el 20% de los recursos, y a la inversa.

Esto no se soluciona con caridad, sino con justicia y debemos ser conscientes de que nuestros hábitos y los de nuestros gobiernos y empresas multinacionales están generando esta situación desequilibrada e injusta. A partir de ahí la sociedad de los países más desarrollados debe mostrar su solidaridad con conciencia crítica, demostrar que está viva y que existe una mayoría que apuesta por el cambio.

«La violencia contra las mujeres y las niñas presenta muy diversas formas y afecta a muchas personas en todo el mundo. […] En este Día Internacional, insto a los gobiernos y asociados en todo el mundo a que aprovechen la energía, las ideas y el dinamismo de los jóvenes para ayudarnos a poner fin a esta pandemia de violencia. Sólo entonces viviremos en un mundo más justo, pacífico y equitativo».Mensaje del Secretario General en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Nueva York, 25 de noviembre de 2011