Los juguetes ruidosos pueden causar una lesión auditiva en los niños

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Las Navidades son, además de festivas, fechas ruidosas. Las calles se llenan de gente, suenan los villancicos, los petardos, las panderetas, el tráfico intenso… y un paseo por cualquier pasillo de una tienda de juguetes bien puede acabar en un dolor de cabeza. Coches con sirena, armas sonoras, instrumentos musicales… estarán en la lista de regalos de los más pequeños de la casa.

 

La entidad benéfica “CLAVE, atención a la deficiencia auditiva” (www.oiresclave.org) alerta sobre las lesiones irreversibles que pueden causar muchos de estos regalos en la audición de los más pequeños, cuando superan los 80 decibelios (dB). Por ello reclama a los padres, en especial en esta época, una compra y uso responsable.

 

Un tiempo de exposición excesivo a ruidos intensos puede provocar lesiones irreversibles, tal y como puede verse

 

Intensidad de un sonido continuo

Tiempo de exposición permitido

 

 

85 dB

 

8 horas

 

88 dB

 

4 horas

 

91 dB

 

2 horas

 

94 dB

 

1 hora

 

97 dB

 

30 minutos

 

 

Artículos que parecen tan inofensivos como un escuchador de melodías para bebés de Baby Einstein, el Twister Dance Rave para bailar con música y luces o Meowsic, un teclado musical con forma de gato, legan hasta los 100dB cuando se colocan junto al oído, y encabezan la famosa lista de juguetes más ruidosos realizada por la asociación norteamericana Sight and Hearing (https://www.facebook.com/notes/sight-hearing-association/sight-hearing-association-releases-annual-noisy-toys-list/10151815913311378)

 

CLAVE advierte de que la pérdida de audición por ruido es acumulativa y que ocurre de forma gradual a lo largo de los años. Además pide a los padres que revisen si los juguetes pueden perjudicar la audición de sus hijos con la misma minuciosidad que lo hacen con aquellos que contienen piezas pequeñas con las que pueden atragantarse. “Nos hemos acostumbrado al ruido sin pensar en los daños que puede provocar. Muchas familias creen que no es un problema del que deban preocuparse hasta que sus hijos sean adolescentes, cuando escuchan su música, se someten a largas sesiones de videojuegos, van a conciertos o frecuentan ambientes ruidosos. Es un gran error, hay que educar desde que son pequeños”, señala su directora, Carmen Abascal.

 

La recomendación de CLAVE es escuchar antes de comprar, en línea con las pautas establecidas por la American Speech, Language and Hearing Association (ASHA). Así, si el sonido resulta muy fuerte para un adulto, también lo será para un niño. Lo mejor es elegir aquellos artículos con limitador o control de volumen y que, por supuesto, cumplan la normativa europea y lleven la marca CE. También se pueden tomar otra serie de medidas como quitar las baterías o colocar cinta adhesiva en los altavoces para amortiguar y reducir el volumen. Además se debe enseñar a los niños a jugar y a no llevarse los juguetes ruidosos a la oreja. Y si resulta demasiado fuerte, una buena idea es restringir su uso para áreas de juego en el exterior. Todo aquello que sea necesario antes que permitir un daño auditivo en el niño.

 

CLAVE insiste en la necesidad de educar a los más pequeños en la importancia de conservar su capacidad auditiva como medida de prevención, por lo que hay que favorecer en todo momento hábitos de escucha saludables.

Las Navidades son, además de festivas, fechas ruidosas. Las calles se llenan de gente, suenan los villancicos, los petardos, las panderetas, el tráfico intenso… y un paseo por cualquier pasillo de una tienda de juguetes bien puede acabar en un dolor de cabeza. Coches con sirena, armas sonoras, instrumentos musicales… estarán en la lista de regalos de los más pequeños de la casa.

 

La entidad benéfica “CLAVE, atención a la deficiencia auditiva” (www.oiresclave.org) alerta sobre las lesiones irreversibles que pueden causar muchos de estos regalos en la audición de los más pequeños, cuando superan los 80 decibelios (dB). Por ello reclama a los padres, en especial en esta época, una compra y uso responsable.

 

Un tiempo de exposición excesivo a ruidos intensos puede provocar lesiones irreversibles, tal y como puede verse

 

Intensidad de un sonido continuo

Tiempo de exposición permitido

 

 

85 dB

 

8 horas

 

88 dB

 

4 horas

 

91 dB

 

2 horas

 

94 dB

 

1 hora

 

97 dB

 

30 minutos

 

 

Artículos que parecen tan inofensivos como un escuchador de melodías para bebés de Baby Einstein, el Twister Dance Rave para bailar con música y luces o Meowsic, un teclado musical con forma de gato, legan hasta los 100dB cuando se colocan junto al oído, y