la XVI Conferencia Internacional sobre el Sida
Los especialistas aseguran que los tratamientos permitirán detener el avance de la epidemia
La Organización Mundial de la Salud (OMS) puso ayer sobre la mesa, en la XVI Conferencia Internacional sobre el Sida de Toronto, pruebas evidentes de que es posible contener la epidemia en los países más pobres del mundo. Para ello se debe trabajar en la misma línea que en la actualidad, pero con mayor ahínco.
Kevin De Cock, director del departamento de VIH/sida de la OMS, evaluó los resultados del programa «3×5» que el organismo internacional con sede en Ginebra puso en marcha hace varios años con el fin de tratar a tres millones de personas en los países pobres para el año 2005. Aunque el objetivo no se cumplió, existen razones para pensar que la iniciativa mereció la pena, según dijeron Agnes Binagwaho, secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Control del Sida en Ruanda, y la epidemióloga Ruth Nduati, profesora de Pediatría en Nairobi.
El plan «3×5» permitió comenzar a hacer llegar la ayuda internacional, en forma de fondos y material sanitario y farmacéutico, a las zonas más castigadas y detectar las necesidades existentes. Eso, ahora que el Fondo Mundial dispone ya de fondos para enfrentarse a la infección, cuando las necesidades económicas no son un problema, resulta clave.
Pero el dato más esperanzador lo dio De Cock. Aseguró que la terapia con medicamentos antirretrovirales ha permitido reducir la mortalidad por sida en un 75% en las zonas de África en las que se aplica. Es decir, en sólo dos años el continente africano ha situado su cifra de muertes a causa de la infección a los niveles actuales del mundo occidental.
Según este especialista, «estamos ante un escenario que jamás hubiéramos imaginado, con fondos del Plan de Emergencia de EE.UU., el Fondo Mundial, aportaciones de la industria farmacéutica y una mejor situación de los precios de los medicamentos».
























