“El hambre y la desnutrición han desaparecido de la Agenda del G-20”

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Acción contra el Hambre hace un llamamiento a los líderes del G-20 a respetar sus compromisos y a reafirmar una voluntad política dirigida a acabar con el hambre y la desnutrición

1- La lucha contra el alza y la volatilidad de los precios de los alimentos, que tiene un enorme impacto en la capacidad de las familias con menos recursos para alimentarse, se convirtió en la prioridad del G-20 en Cannes con unos compromisos que aún no se han materializado. Es necesario poner en práctica medidas para hacer frente a los dos principales impulsores del alza y de la volatilidad de los precios de los alimentos: la especulación en los mercados agrícolas y el apoyo público a la producción y l consumo de biocombustibles.

2- La agricultura familiar y la nutrición, el gran olvidado del G-20. La cumbre de Los Cabos centrará sus esfuerzos en aumentar la producción y la productividad agrícola, que distan mucho de ser suficientes para afrontar los retos alimentarios del planeta. Las explotaciones agrícolas familiares y los agricultores, los únicos capaces de responder a los desafíos alimentarios globales de manera sostenible, rara vez se tienen en cuenta. Del mismo modo, la necesidad de incluir intervenciones nutricionales específicas en las políticas agrícolas y de desarrollo, se suele pasar por alto.

3- En lo que respecta a la financiación de la agricultura, el G-20 no debe servir como puerta de entrada a intereses privados “al amparo de la iniciativa pública”.» Iniciativas como el “nuevo pacto para la seguridad alimentaria y la nutrición”, lanzada por el G-8 en mayo a favor de los intereses privados de 45 empresas en 6 países africanos, no debe ser a costa de los pequeños productores, ni una excusa para los Estados para no comprometerse política y financieramente. Los países miembros del G-20, y sobre todo los del G-8, deben adquirir el compromiso político en favor de la seguridad agricultura, la alimentación y la nutrición. Sólo el 58% de los 22 mil millones de dólares comprometidos por el G-8 en L’Aquila en 2009 se han materializado. Los mecanismos para el seguimiento y reporte de los fondos comprometidos siguen siendo incompletos y a menudo opacos. Debe hacerse hincapié en que estos compromisos renovados deben proporcionar un mecanismo transparente para el seguimiento y la rendición de cuentas.

En definitiva, Acción contra el Hambre apela a los 20 estados más ricos del mundo a mostrar su liderazgo político mediante la promoción de un sistema agrícola transparente y regulado, capaz de garantizar el respeto al derecho a la seguridad alimentaria y nutricional.