Malí se convierte en nueva fuente de refugiados tras año “récord” de salidas

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Unas 800.000 personas dejaron en 2011 sus hogares huyendo de un conflicto bélico o por la necesidad de buscar alimentos, según el último informe hecho público esta semana por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) con motivo de la conmemoración, mañana 20 de junio, del Día Mundial del Refugiado. Esta cifra es la más alta desde el año 2000.

Libia, Somalia, Sudán o Costa de Marfil fueron los puntos calientes de salida de refugiados de 2011. En 2012, hay que sumar otro lugar de tensión y de expulsión de sus habitantes: el norte de Malí. En este entorno, más de 150.000 personas están buscando cómo subsistir en otras partes del país y otros 160.000 malienses más se han refugiado en Níger, Burkina Faso, Mauritania y Argelia. En Mauritania se ha formado el campamento de M’Bera, donde ya acumulan 65.000 personas, y en Níger el de Tillia, con otras 15.000. En ambos, Acción contra el Hambre tiene previstos varios programas de ayuda.

En Tillia la organización trabaja en la mejora del acceso al agua y al saneamiento con la construcción de letrinas y duchas, la gestión de desechos y la construcción de pozos. «Al principio las familias que tuvieron que huir del norte de Malí fueron acogidas en pueblos cercanos por sus allegados, pero al terminarse las reservas alimentarias de estos, tuvieron que continuar su peregrinación hasta terminar en este campamento de Níger», explica Filippo Busti, coordinador de Agua y Saneamiento del Equipo de Emergencias de Acción contra el Hambre. Para Busti, el principal motivo de salida de estos refugiados es el conflicto que vive su región. «En un principio no ha sido una marcha forzada por la búsqueda de alimentos, eso ha venido después, si no hubiese habido un problema de violencia en Malí, nunca hubiesen abandonado sus casas», agrega este experto de Acción contra el Hambre

A los refugiados del norte de Malí, en Níger se suman además otros retornados de Libia o Costa de Marfil,  que en su momento emigraron a estos países en búsqueda de trabajo y que por los conflictos bélicos han tenido que volver a su país de origen. «Han vuelto sin nada, ya no pueden mandar dinero a casa y ahora, de vuelta a casa tampoco pueden encontrar trabajo», sostiene Busti.

En Mauritania, en el campo de M’Bera, Acción contra el Hambre también está prestando ayuda a sus 65.000 refugiados. La organización tiene en marcha la construcción de varios puntos de tratamiento para la desnutrición y tiene previsto además distribuir productos nutricionales suplementarios para los niños menores de cinco años.