Tecnología, innovación, ¿desarrollo humano?

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Nuestra sociedad y nuestra vida cambia a un ritmo vertiginoso debido a un continuo y cada vez más rápido desarrollo tecnológico. Pero a pesar de ello, muchos países no tienen cubiertas siquiera las necesidades básicas de su población.

¿Qué sentido tiene que sólo el 10% del presupuesto mundial para la investigación en salud se destine a curar enfermedades que afectan al 90% de la población mundial?

El problema está en que parece que el mejor uso de la tecnología en nuestra sociedad implica que cada persona pueda cambiar de teléfono móvil cada 2 años o tener una pantalla de cine en casa.

No es cuestión de estar a favor o en contra de la tecnología, sino de ser críticos y preguntarnos qué tipo de aplicaciones se fomentan y quienes se benefician de ellas.

Ante todo, la innovación no debe ser patrimonio de unos pocos, sino que debe estar al alcance de todos, especialmente de los colectivos más vulnerables.

Desde ONGAWA queremos dar prioridad a una tecnología que:

respete y promueva el acceso universal al agua y al saneamientofacilite el derecho a la alimentaciónfavorezca la protección del medio ambiente y el aumento de la biodiversidadayude a dejar de lado modelos energéticos contaminantes e ineficientescontribuya a alcanzar la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad…Que apoye, en definitiva, una mayor justicia social y ambiental y la erradicación de la pobreza a nivel global.

Hacer que esto sea una realidad es tarea de todos.