5 ª Conferencia Ministerial de Asia sobre la Reducción del Riesgo de Desastres: “Podemos y debemos reducir el impacto de los desastres sobre los más vulnerables”

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20 ministros, 70 delegaciones y más de mil participantes están reunidos en Yogyakarta (Indonesia) durante la 5 ª Conferencia Ministerial de Asia sobre la Reducción del Riesgo de Desastres (AMCDRR, por sus siglas en inglés), celebrada del 22 al 25 de octubre, para discutir formas de fortalecer la Reducción de Riesgo de Desastres (RRD)

Acción contra el Hambre, que desarrolla numerosos programas de RRD en la región de Asia-Pacífico, está presente para compartir sus recomendaciones para limitar el impacto de los desastres sobre las poblaciones más vulnerables

La región Asia-Pacífico paga un precio muy alto por los desastres. Es la zona más propensa del mundo y la más gravemente afectada, con el 75% de todas las muertes en desastres a nivel mundial entre 1970 y 2011, según el Informe de Desastres del CESPAP y el UNISDR para Asia-Pacífico 2012, Reducción de la vulnerabilidad y exposición a los desastres, que se ha dado a conocer en esta conferencia.

Los desastres no sólo provocan estas muertes. También inducen la inseguridad en cuanto a medios de vida, al acceso a una alimentación adecuada y a agua potable, y dañan los logros alcanzados por los programas de ayuda humanitaria y desarrollo.

“La incorporación de la Reducción del Riesgo de Desastres en todas las actividades de los programas de nutrición, salud, seguridad alimentaria y agua y saneamiento de la organización, es de gran importancia para nosotros ya que la mayoría de los países con casos de niños con desnutrición aguda severa  están expuestos a desastres y, en particular, los sectores más vulnerables de la población se ven afectado por el cambio climático”, señala Jens Oppermann, Director País de Acción contra el Hambre en Indonesia. Las actividades más recientes de la organización muestran que la ampliación de sus programas se produjo en respuesta a desastres naturales: en Myanmar, tras el ciclón Nargis en 2008, en Haití tras el terremoto de 2010, en Indonesia tras la erupción del Merapi en 2010.

La creación y capacitación de los comités de RRD a nivel comunitario en Bangladesh, el mapeo de riesgos mediante el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) en Filipinas e Indonesia, y la mejora de los sistemas de alerta temprana mediante la instalación de sensores en el agua en zonas propensas a sufrir inundaciones en Indonesia, son algunos ejemplos de los programas de Acción contra el Hambre en RRD. Con años de experiencia en su puesta en marcha, estas son algunas de las principales recomendaciones de Acción contra el Hambre:

Es necesario llegar hasta las familias más vulnerables y la población de las comunidades donde la necesidad de resiliencia es mayor. Es necesario garantizar enfoques participativos, donde sobre todo esté incluida la población con menos recursos, las mujeres y los grupos marginados en la toma de decisiones y la planificación de la RRD a nivel comunitario.

Los residentes, autoridades locales e instituciones de la sociedad civil tienen que estar capacitados para poder poner en funcionamiento respuestas integrales a los riesgos y amenazas. Las comunidades necesitan tener un mejor acceso a los sistemas de alerta temprana de información, tales como mapas de riesgo basados en la teledetección y los SIG (Sistemas de Información Geográfica). Además de los avances técnicos, es necesario incorporar la perspectiva de las comunidades locales y su experiencia en el diseño de los programa de RRD, de manera que sean las propias comunidades quienes los lideren y así aumentar la resiliencia de las poblaciones locales de una forma sostenible.

La priorización y asignación de recursos para las actividades de RRD en los planes de desarrollo local es fundamental para asegurar su sostenibilidad. Asimismo, las capacidades locales deben ser apoyadas y reforzadas mediante una mejor coordinación y colaboración entre el sector privado, la sociedad civil, ONG, agencias de la ONU, las autoridades locales y nacionales, así como los donantes internacionales.