Cinco años con la Ley de la lengua de signos y medios de apoyo a la comunicación oral.

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ASOCIDE y todas las personas sordociegas que la formamos celebramos con mucha ilusión la aprobación de la Ley 27/2007 por la que se reconocen las lenguas de signos españolas, y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. 

Esta Ley supuso un punto de inflexión en la lucha que, históricamente, se ha encabezado desde los diferentes movimientos asociativos para lograr una verdadera inclusión y la participación plena de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas en la sociedad en la que vivimos. 

La alegría con la que recibimos la noticia no nos hizo perder la perspectiva ni caer en la equivocación de pensar que todo estaba hecho. Al contrario, el texto de la Ley sentaba las bases, pero sólo con la suma de esfuerzos y el compromiso de todas las partes implicadas se podía conseguir trasladar esas palabras tan importantes y bien escritas que guarda cada artículo en realidades presentes en la cotidianeidad de nuestra sociedad actual. 

Cinco años después, desde ASOCIDE valoramos los pequeños pasos que se han dado hacia la supresión de barreras y la eliminación de cualquier tipo de discriminación, pero no podemos obviar que es mucho el trabajo que resta por hacer, y mucho el trabajo que ya debería estar hecho. Quizás demasiado. 

Por ello, en unas fechas como estas, queremos felicitar a todas las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, así como a sus representantes asociativos, por la entrega y el convencimiento con el que siguen su lucha, aún en etapas tan complicadas como la que atraviesa nuestra sociedad. 

Hacemos un llamamiento al gobierno y a las administraciones autonómicas para que nos apoyen en este camino. Somos conscientes de la difícil situación actual, pero creemos que es en estos momentos cuando resulta más necesario que conceptos como la igualdad de oportunidades, la plena participación social y la no discriminación adquieran la verdadera dimensión que les corresponde. 

Es totalmente imprescindible un mayor compromiso de la clase política para hacer de la Ley 27/2007 algo más que una declaración de intenciones. No olvidamos que hablamos de nuestros derechos básicos como miembros de la sociedad y, por supuesto, no estamos dispuestos a permitir que nadie lo olvide. 

El 23 de octubre de 2007 no hubiéramos pensado que la celebración de los cinco primeros años tras la entrada en vigor de la Ley iba a tener, aún, un carácter tan reivindicativo. Sin embargo, a día de hoy, estamos plenamente convencidos que podemos conseguir que, para el décimo aniversario, hablemos de realidades y de un verdadero salto cualitativo en la vida de todas las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. 

Las personas sordociegas queremos que la figura del guía-intérprete reciba, por fin, el reconocimiento y el apoyo necesario para que se consolide como un recurso a nuestro alcance. Un verdadero puente de comunicación con el que realmente podemos salvar la mayoría de las barreras que nos impiden integrarnos con normalidad en tantas situaciones de nuestra vida diaria. Necesitamos más guías-intérpretes. 

Las personas sordociegas reclamamos el lugar que nos corresponde en la sociedad. No pedimos imposibles, sólo queremos ser los protagonistas de nuestras propias vidas. Ya nos encargamos por nuestra propia cuenta de superar la mayoría de barreras con las que nos encontramos, pero necesitamos el apoyo de las administraciones para salvar muchas otras. 

Sabemos, y hemos demostrado, que podemos hacerlo. Sabemos que se puede conseguir. 

Eso sí, siempre que haya voluntad para ello. 

Asociación de Sordociegos de España  – ASOCIDE