Ofrecer más y dar menos

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Desde la ONG CSU denunciamos que tras varios meses de aplicación del plan «+Cabanyal» los únicos resultados han sido el aumento de la policía sin atender a los más vulnerables: los niños

El plan “+Cabanyal” desarrollado por el ayuntamiento prometía la mejora del barrio ante la unión de los principales colectivos del mismo en un comunicado. Pero tras su puesta en marcha lo único para lo que ha servido el plan es para aumentar la presión policial sin mejorar la convivencia y sin lograr una mejora en la integración de los niños y niñas en situación de exclusión social

Cualquiera lo sabe: el Cabanyal es un barrio con problemas de convivencia. El tejido urbano tachonado de casas demolidas, puertas tapiadas, negocios abandonados y calles sucias sirve de triste escenario para un tejido social igualmente deteriorado. Los vecinos de este humilde barrio han asistido perplejos al incremento del tráfico de drogas, la ocupación de casas en condiciones insalubres y la afluencia de población en situación de exclusión social. Es fácil advertir que detrás de este proceso gravita la influencia del omnipresente plan de ampliación de la avenida Blasco Ibañez, marcando con precisión los límites de las zonas más degradadas a las que el ayuntamiento no ha permitido mejorar.

Sin embargo, en un giro inesperado, la magnitud de los problemas sociales ha hecho extraños compañeros de cama, uniendo a partidarios y opositores al plan bajo una reclamación conjunta: regenerar, revitalizar, rehabilitar y recuperar el Cabanyal-Canyamelar. La respuesta del Ayuntamiento, conmovido sin duda ante tal muestra de consenso, no se ha hecho esperar, en la forma del Plan “+Cabanyal”. Sus pretendidos objetivos: luchar contra los focos delictivos en el barrio, limpiar calles y solares, controlar la ocupación de viviendas y atajar los problemas sociales.

Lamentablemente, el plan muestra desde el principio una clara orientación a los efectos, y no a las causas de los problemas que dice tratar de solucionar. De paso, criminaliza a una parte de la población del barrio que se encuentra en situación de pobreza y exclusión social. La misma presentación en PDF distribuida por el ayuntamiento señala como focos de los problemas a “las minorías sociales” junto a otros como “la insalubridad”. Y claro, con un planteamiento así, los objetivos quedan reducidos a identificar gente por la calle aleatoriamente en el mejor de los casos; o en el peor, a desalojos que vulneran los procedimientos legales establecidos y olvidan la necesaria presencia y actuación de servicios sociales, en especial en lo relativo a la situación de los niños y niñas. Así lo denunciamos desde Cooperación Social Universitaria, una ONG con más de 15 años de experiencia en el barrio del Cabanyal, ya que contemplamos impotentes cómo se destruye el arduo proceso de integración llevado a cabo por esos niños y niñas, muchos de ellos escolarizados en colegios del barrio, y que ahora afrontan un futuro incierto.

Frente a este plan, que se muestra no sólo injusto sino también totalmente inefectivo, es necesario reclamar la implementación de medidas mucho más profundas, que saneen verdaderamente las heridas del barrio y no queden en una mera limpieza de imagen mediante la policía. Medidas como el aumento de la capacidad y presencia de los servicios sociales y los organismos públicos con que trabajan para que protejan e integren los niños que son quien más lo necesitan; la mejora de los solares (incluso su conversión en zonas verdes o parques de juego) o la mejora de oportunidades de negocio para los pequeños comerciantes simplificando los trámites y no dificultándolos.