Cuando fallan las cosechas, en las sociedades donde la base de la economía local es la agricultura, la desnutrición se materializa, especialmente en los niños. Combatirla es complicado, especialmente en las zonas rurales o más alejadas. Para ello el gobierno de Uganda, apoyado por UNICEF ha formado a trabajadores comunitarios de la salud que recorren distintas aldeas de su entorno y reconocen los síntomas de la enfermedad y sus distintos grados y también informan y asesoran a los padres para cuidar este problema. La malnutrición de 0 a dos años deja graves secuelas de por vida. Por eso es importante combatirla desde el inicio.























