Madrid, 28 de septiembre de 2014.–En pacientes con cáncer de cuello de útero (cérvix) que ha vuelto a aparecer tras el tratamiento o se ha extendido a otras partes del cuerpo, añadir el fármaco experimental cediranib al tratamiento habitual con quimioterapia ayuda a reducir el tamaño del tumor y aporta una mejoría moderada a la supervivencia libre de progresión, según indican investigadores que han presentado su trabajo en el Congreso de ESMO 2014 que se celebra en Madrid.
Alrededor del 70% de los pacientes con cáncer de cuello de útero en Europa se tratan con cirugía o quimioterapia. Aquellos pacientes con cáncer recurrente o secundario cuentan con un mal pronóstico. Solo en el 20 y 30% de los casos se reduce el tumor tras la quimioterapia convencional y la supervivencia habitualmente es menor a un año.
En el ensayo clínico en fase II CIRCCa, los investigadores compararon dos grupos de pacientes con cáncer de cuello de útero recurrente o metastásico, a los que se les había aplicado quimioterapia convencional con carboplatino y paclitaxel más cediranib (34 pacientes) con otros a los que se les suministró placebo (35 pacientes).
“Los tumores de cuello de útero que han desarrollado un buen sistema de riego sanguíneo tiene un mal pronóstico. El fármaco experimental cediranib bloquea el receptor de la superficie celular VEGF, que estimula el crecimiento de los nuevos vasos sanguineos que alimentan el crecimiento del tumor”, explica el Dr. Paul Symonds, del Departamento de Estudios sobre Cáncer y Medicina Molecular de la Universidad de Leicester e investigador de este estudio.
En esta investigación, los pacientes que recibieron cediranib junto a la quimioterapia tuvieron una mayor reducción tumoral en comparación con aquellos que fueron tratados con quimioterapia y placebo (66% contra 42%). Además había una pequeña, pero estadísticamente significativa, mejora en la mediana de supervivencia libre de progresión. No hubo diferencia estadísticamente significativa en la mediana de supervivencia global.
Tras un mes de tratamiento, había mayor probabilidad en el grupo que recibió cediranib de que los niveles en sangre del receptor VEGF 2 se hubieran recibido (mediana de cambio en log10 VEGFR-2 desde el valor inicial de 0,036 vs 0,067).
En relación a los efectos secundarios, se elevó el nivel de tensión sanguínea y hubo casos de diarrea en los pacientes que recibieron cediranib. Ambos efectos secundarios se controlaron con la medicación habitual.
“Atacar al riego sanguíneo del tumor podría ser una forma prometedora de incrementar la eficacia de la quimioterapia en cáncer de cuello de útero”, afirma el Dr. Symonds; “el cáncer de cuello de útero recurrente o metastásico es muy difícil de tratar y tiene bajos ratios de respuesta y supervivencia. Este estudio ha abierto una nueva línea de investigación para un tipo de cáncer difícil de tratar”.
Los investigadores están llevando a cabo un análisis individual para relacionar la respuesta a la quimioterapia con la caída de los niveles en sangre del receptor VEGFR. “También están buscando otros biomarcadores tumorales que pudieran haberse reducido con cediranib”.
En relación al estudio, el Dr. Andres Poveda, jefe del Área Clínica de Oncología Ginecológica de la Fundación Intituto Valenciano de Oncología de Valencia, que no ha estado involucrado en el estudio, comenta que el estudio CIRCCa es el segundo ensayo reciente que demuestra los beneficios de incluir un fármaco antiogénico a la quimioterapia en el tratamiento del cáncer de cuello de útero.
“El impacto en la supervivencia de libre progresión es importante, y además se lograron otros objetivos del estudio como el ratio de respuesta”, afirma Poveda.
El Dr. Poveda también apunta que los últimos años han sido positivos para el tratamiento del cáncer de cuello de útero. “Durante dos décadas los avances en el tratamiento de los pacientes con este tipo de tumor han sido lentos y escasos. Entre 1989 y 2009, los cambios en los regímenes de quimioterapia aumentaron la supervivencia en tan solo cuatro meses. Después, el primer estudio que incluyó un fármaco antiangiogénico, bevacizumab, obtuvo unos resultados espectaculares, ofreciendo una mejora en la supervivencia de cuatro meses en un único estudio, que es el equivalente a lo obtenido en los últimos 20 años”, explica el experto español.
“La FDA ha aprobado recientemente el uso de bevacizumab ya que ha cambiado completamente la práctica clínica”, afirma el Dr. Poveda. “Ahora estamos esparando a que los resultados de la fase III confirmen las predicciones favorables del tratamiento con cediranib.”
























