“132 millones de personas acaban de demostrar que es posible vencer al hambre”

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– Es la cifra en la que se ha reducido el hambre en el mundo, según el informe que acaban de presentar la FAO, el PMA y el FIDA. Hoy son 870 millones de personas las que viven amenazadas por el hambre en todo el mundo.

– Paradójicamente el hambre aumenta solo en dos lugares del mundo: África y los países desarrollados

Contra lo que presagiaba la crisis económica mundial y la tendencia al alza de los precios de los alimentos, la desnutrición crónica se ha reducido en el periodo 2010-2012. “Es una buena noticia y una prueba más de que los medios para erradicar el hambre hoy están a nuestro alcance”, destaca el Director General de Acción contra el Hambre, Olivier Longué. “Esto pone de manifiesto que las iniciativas internacionales que se han lanzado en los últimos años (Movimiento SUN–Scaling Up Nutrition-, Iniciativa de los 1.000 días o  Global Agricuture and Food Security Programme, por ejemplo) están en la buena dirección y que, cuando existe la voluntad política y esta se acompaña de programas y estrategias concretas se obtienen resultados”, explica el Director Técnico de la organización, Amador Gómez.  

“Esta cifra debería acallar a quienes no ven la utilidad de la cooperación internacional, porque aunque este dato alentador tiene muchas explicaciones qué duda cabe que gran parte es resultado de la movilización de las ONG, los gobiernos, las agencias de las Naciones Unidas…”, añade Longué.

El hambre aumenta en África

La parte negativa del informe nos lleva, una vez más, a África, donde la cifra de personas amenazadas por el hambre ha aumentado en 20 millones en los últimos cuatro años. “Esto demuestra los límites del enfoque “emergencista”: no podemos hacer retroceder de forma duradera al hambre a golpe de respuestas urgentes, tan importante como salvar vidas es crear resiliencia entre la población en el medio y largo plazo”, apunta Gómez.

Ampliar la escala de los proyectos que funcionan

Hoy existen los medios y el conocimiento para erradicar la desnutrición infantil, la punta de la pirámide del hambre.  “No hay que reinventar la rueda: nos lo prueban cada día nuestros nutricionistas que ponen en marcha protocolos nutricionales capaces de salvar la vida de un niño en 40 días, nuestros agrónomos que acercan tecnologías de irrigación de bajo coste para potenciar las cosechas de los pequeños agricultores, nuestros hidrólogos, empeñados en seguir rompiendo el círculo vicioso de desnutrición y diarrea facilitando el acceso al agua potable y saneamiento o los sistemas de alerta que identifican situaciones de riesgo y nos permite proteger los medios de vida de las familias ante situaciones de crisis”.

La crisis no puede detener este camino

“La crisis actual no puede servir de excusa para poner fin a estos progresos: seguimos necesitando la voluntad y la visión política para entender que vencer el hambre es factible. Quizás sea este el único legado que seamos capaces de transmitir a las futuras generaciones”, concluye Longué.