Presentación del Informe “Educación y Participación. Un sueño posible”

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Educación y participación, un círculo beneficioso

El informe presenta tres estudios de caso en Chad, República Dominicana y en España con la Red Solidaria de Jóvenes de Entreculturas.

Entreculturas presentó ayer un informe titulado “Educación y Participación: un sueño posible”. Dedicado al binomio participación-educación, quiere contribuir a la necesaria rebeldía frente a una realidad que precisa ser transformadora y mejorada. Esa realidad es que a prácticamente dos años de 2015, es preciso redoblar esfuerzos para que se cumplan los Objetivos de Educación para todas las personas a los que se comprometió la comunidad internacional en 2000. Parece evidente que el derecho a una educación de calidad para todas las personas sólo podrá lograrse con una voluntad política clara y, con la participación efectiva y directa de millones de personas en diferentes ámbitos. La educación es un bien público y debe ser recuperado como tal y defendido como una de las llaves que permiten acceder al desarrollo.

Hablamos de participación directa en las escuelas y centros educativos; participación en los espacios locales para incidir sobre nuestro entorno más cercano; participación, más o menos mediada, en los foros más amplios, donde se debaten políticas públicas para esta aldea global, de la que ya nada nos puede ser ajeno.
 

¿Cómo cambiar lo que no nos gusta? ¿Cómo adaptarnos a los nuevos retos? ¿Cómo estimular la participación de quienes se sienten indiferentes o desalentados? A participar se aprende participando. No es tarea fácil, pero su dificultad no hace este reto ni menos urgente ni menos necesario. Por ello, Valeria Méndez de Vigo, Responsable del Departamento de Estudios e Incidencia de Entreculturas afirma que “además de participar para mejorar la educación, tenemos que mejorar la educación para que nos enseñe a participar. De ese círculo beneficioso habla este informe”.
 

El informe presenta tres estudios de caso del trabajo de Entreculturas en este ámbito. Las escuelas rurales comunitarias en Guera, Chad, impulsadas por el socio local de Entreculturas en esa país africano, Fe y Alegría; los procesos de capacitación y educación no formal para la participación ciudadana que promueve el Centro Bonó en República Dominicana; y, finalmente, la Red Solidaria de Jóvenes de Entreculturas en España, un programa que a través de la formación, la reflexión y la puesta en marcha de acciones solidarias por jóvenes hace que desarrollen valores y experimenten que el cambio social es posible.
 

El primer estudio de caso sobre Chad, presentado por Adef Outrone Awada, miembro del equipo de Fe y Alegría Chad, habla sobre cómo ha sido posible, gracias a la participación de la comunidad, de “insertar la escuela, dentro de la vida comunitaria”. En un país donde el 74% de la población es analfabeta, donde de cada 100 alumnos y alumnas sólo el 19% termina la educación primaria, y la sociedad es agricultura y su ritmo de vida varía en función del trabajo en el campo o las lluvias, “ha sido muy importante sensibilizar a la población de la importancia de ir a la escuela”. Fe y Alegría trabaja formando a padres y madres que serán los profesores y los propios gestores del colegio. La comunidad ha entendido esto y “ahora es gracias a ella que la escuela forma parte de la vida diaria de muchos niños y niñas. Si el colegio existe, es gracias a la comunidad”, afirma Adef.
 

El segundo caso en República Dominicana, Centro Bonó sobre educación no formal y participación ciudadana, parte de la realidad de una población urbana, marginada, que se ve obligada a unirse para defender sus derechos básicos. Este programa tiene como eje central “el desarrollo de habilidades por parte de la sociedad, para saber cómo incidir en política, como solucionar conflictos, y sobre la importancia de trabajar en coalición con otros”, explica Roque Feliz, Subdirector del Centro Bonó. “Ayer mismo, se aprobó destinar el 4% del PIB  educación, esto es un ejemplo de cómo la participación ciudadana ha incidido para una mejor educación en sus país” contaba muy satisfecho Roque.
 

El tercer estudio de caso, presentado por Irene Ortega, Responsable del Departamento de Educación de Entreculturas, habla sobre el programa Red Solidaria de Jóvenes que cumple 10 años. Este, “ofrece formación y acompañamiento a jóvenes en valores para que vean que es posible cambiar las cosas, que la solidaridad puede ser parte de sus vidas” explica Irene. Los y las jóvenes se ven como “agentes de cambio social, desarrollan una identidad cosmopolita y se sienten parte de una sociedad donde pueden ejercer su ciudadanía en democracia”. La Red trabaja en 115 centros escolares, de 9 Comunidades Autónomas y cuenta con 204 educadores y educadoras.
 

Valeria Méndez de Vigo, resalta que “los tres estudios de caso parten de un trabajo previo de sensibilización de la población sobre la importancia de la participación en educación y de un trabajo de fortalecimiento de capacidades  de la sociedad para la participación”.
 

En definitiva, este informe cree en la participación para tener más democracia. Más democracia para entre otras cosas, tener mejor educación. Y más educación para aprender a participar mejor y, en consecuencia, convivir y vivir mejor.