La trata de mujeres supone una forma extrema de violencia de género

España es el tercer país del mundo en cantidad de hombres que pagan por sexo, después de Tailandia y Puerto Rico. El Proyecto Esperanza trabaja en poner punto y final a la trata en nuestro país.

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La trata de mujeres es un delito que vulnera todos los derechos humanos. Datos del último informe de Eurostat sobre trata de personas indican que el 62% de la trata llevada a cabo en la Unión Europea está relacionado con el tráfico sexual. En este mercado de personas, un 80% de las víctimas prostituidas (esto es, obligadas a prostituirse) son mujeres y niñas (68% en el caso de mujeres adultas; y 12% en niñas), mientras que el 70% de los presuntos compradores de la trata de mujeres son varones.

Proyecto ESPERANZA denuncia la trata en España

Se estima que el negocio sexual mueve alrededor de 27,8 billones de dólares. Según el informe publicado por Naciones Unidas, “Trata de personas hacia Europa con fines de explotación sexual”, España es el tercer país del mundo en el que más hombres pagan por sexo, después de Tailanda y Puerto Rico. El Proyecto ESPERANZA-Adoratrices responde a la necesidad de poner un punto y final al problema de la trata de mujeres en España. En 1999 el Proyecto ESPERANZA estableció un programa de apoyo integral para mujeres víctimas de la trata de seres humanos con fines de explotación, particularmente en la prostitución y en el servicio doméstico. Desde entonces, han continuado trabajando con el objetivo de denunciar y visibilizar cómo la trata de mujeres es una forma extrema de violencia contra la mujer.

“La trata de personas tiene una especial incidencia en mujeres y niñas, está directamente relacionada con la discriminación, la violencia y la desigualdad en el acceso a derechos y oportunidades entre hombres y mujeres”, argumenta Ana Almarza, directora del proyecto.

La trata de personas está “despersonalizada”

La prostitución está normalizada y, en muchas ocasiones, se relaciona con el ocio y con el divertimento.  Es necesario educar acerca de la trata y de la violencia ejercida particularmente contra las mujeres. Desde el Proyecto ESPERANZA luchan por dar más visibilidad a la Directiva 2011/36 de la UE relativa a la prevención y la lucha contra la trata de seres humanos y la protección de las víctimas. Este documento denuncia que adoptar un enfoque de género para abordar la trata de personas es indispensable. De esta manera, desde el proyecto ESPERANZA también reconocen que las mujeres y hombres, niñas y niños, pueden ser víctimas en diferentes situaciones y requieren de asistencia y apoyo específico en términos de género. La trata tiene un impacto sobre la salud integral de la persona prostituida a nivel físico, psicológico y social, y, por tanto, la asistencia sanitaria, el proceso de recuperación, la ruptura con el círculo de la violencia y, finalmente, la fase del empoderamiento deben tener en cuenta todo los diferentes aspectos de la aplicación del enfoque de género.

Por todos estos motivos, desde Proyecto ESPERANZA concluyen que es necesario abordar la trata de manera integral y multidisciplinar. Asimismo, todas las medidas adoptadas deben incluir una perspectiva de protección de los derechos humanos y un enfoque centrado en la víctima, que tenga en cuenta la perspectiva de género, su edad y, en su caso, el interés superior aquellas víctimas que sean menores.