FEAPS reivindica un sistema educativo que garantice los derechos del alumnado con necesidades educativas especiales

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2 de abril: Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo

• FEAPS y su federación andaluza consideran inadmisibles situaciones como la ocurrida recientemente en un colegio de Málaga, en donde se niegan los apoyos que precisa a una alumna con Trastorno del Espectro de Autismo (TEA), lesionando con ello el pleno ejercicio de su derecho a una educación en igualdad de condiciones que el resto.

Mediante un comunicado hecho público por FEAPS Andalucía, nuestra organización ha denunciado la vulneración del derecho a la educación de una alumna con Trastorno del Espectro de Autismo en el CEIP Gregorio Marañón de la Cala del Moral (Málaga). En el citado centro se han emprendido medidas de bloqueo por parte de familiares del resto del alumnado, bajo el argumento de que los trastornos de comportamiento de una menor con TEA perjudican el adecuado desarrollo del proceso de aprendizaje del resto de los alumnos y alumnas, que se sienten vulnerables ante conductas cuya explicación desconocen.

En el comunicado, FEAPS indica que “ninguno de los alumnos y alumnas del centro es responsable de estas circunstancias. Es el sistema educativo, y los profesionales de cada centro, quienes han de intervenir para prestar los apoyos necesarios al alumnado atendiendo a sus necesidades”.

Además, FEAPS afirma que los niños y niñas con algún tipo de discapacidad intelectual o del desarrollo tienen derecho a acceder, con las mismas oportunidades y los apoyos precisos, a una educación inclusiva, que resulta beneficiosa para el conjunto del alumnado.

Este caso es tan sólo un ejemplo más de la falta de apoyos existentes y la visión escasamente inclusiva que aún domina el actual sistema educativo español. Por eso, con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre Autismo 2015, FEAPS quiere hacer especial incidencia en este aspecto tan importante para lograr una sociedad verdaderamente inclusiva.

El derecho a la Educación, y en concreto a una educación inclusiva, constituye un compromiso no sólo legal, sino ético y profesional, que supone identificar las buenas y malas prácticas profesionales. En este caso concreto se puede apreciar una clara falta de voluntades que ha generado un ambiente negativo e intolerante. Las conductas de los alumnos con necesidades educativas especiales, como las del resto, han de ser atendidas y canalizadas desde la profesionalidad y la adecuación de recursos personales y materiales, que los agentes educativos han de conocer y gestionar, impidiendo en todo caso el inadmisible uso de datos personales fuera del centro educativo, y acciones de rechazo social que sólo pueden estar fundadas en el error, el desconocimiento, y los prejuicios que éste genera.