Ayer domingo se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; una lacra social que aún hoy sufren el 70% de las mujeres de todo el mundo en el transcurso de su vida.
La violencia contra las mujeres se ejerce de muy diversas formas: física, sexual, psicológica y económicamente. Desde la ONGD Mundo Cooperante, queremos reconocer el trabajo de las propias mujeres, auténticos motores del cambio social, para erradicar la violencia en algunas de sus peores formas: violencia en los conflictos armados, explotación sexual, matrimonios forzosos y mutilación genital femenina.
CONFLICTOS ARMADOS
“Una noche llegaron los guerrilleros a la aldea y me llevaron junto a otras niñas. Ya en el camino hacia Sudán mataron a varias delante nuestro para asustarnos. Al principio cualquier soldado tenía sexo conmigo. Sólo me agarraba y me llevaba a la choza. Hasta que tuve un hijo con un soldado. Y me hizo su mujer. Cuando él murió en combate, me casaron con un comandante muy viejo que tenía siete esposas. Con él tuve otro hijo. Era un hombre muy malo. Un día, aprovechando que nos estaban atacando las tropas del ejército, cogí a mis dos hijos y me escapé. Caminé cuatro días a través de la selva, sin comer, hasta que logré llegar a mi casa”. Es la historia de Alice, que durante diez años estuvo en manos del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), la guerrilla mesiánica que desde hace dos décadas aterroriza a los habitantes del norte de Uganda.
Alice fue acogida, como muchas otras mujeres, por el programa de asistencia a las víctimas de la guerra que dirige la Hermana Rosemary en la ciudad de Gulu, en el que reciben asistencia psicológica, aprenden a leer y escribir, reciben formación profesional en cocina y costura, y pueden llevar a sus pequeños a la guardería y a la escuela.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/rosemary_nyrumbe.html)
La violencia sexual durante los conflictos es una estrategia deliberada que se emplea a gran escala para humillar a los oponentes y destruir sociedades.
En la vecina República Democrática del Congo, donde más de cinco millones de civiles perdieron su vida en el conflicto más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial, la psicóloga Celice Mulolo asiste, en el Hospital Panza, a una media de diez mujeres al día, que llegaban huyendo de la brutalidad de la guerra, durante la cual se produjeron una media de 36 violaciones de mujeres y niñas al día.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/cecile_mulolo.html)
Tras el conflicto, la violencia contra la mujer no disminuyó y el país se convirtió en la “vergonzosa capital mundial de la violación”, explica la mayor Honorine Munyole, oficial de policía en Bukavu. Ella se ha convertido en el referente al que acuden miles de mujeres que siguen sufriendo abusos y violaciones, esta vez por no-combatientes.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/honorine_munyole.html)
EXPLOTACIÓN SEXUAL
La India es uno de los principales receptores de tráfico de mujeres del mundo. Niñas de entre 11 y 14 años de edad, en más de un 60%, que son arrancadas de sus paupérrimas aldeas en Bangladesh y Nepal con la promesa de un empleo digno, o por el mero pago de una cantidad a sus familiares, y que terminan en burdeles de Bombay, Nueva Delhi o Calcuta. A nivel planetario, este negocio mueve más de 27 mil millones de euros cada año.
La bengalí Urmi Basu, tras conocer las terribles condiciones de las trabajadoras sexuales de los “barrios rojos” de Calcuta, fundó “New Light”, una serie de centros de acogida para los hijos de estas mujeres; para que puedan pasar la noche, recibir comida y educación y, en el caso de las niñas, evitar que sean “traficadas” y corran la misma suerte que sus madres. Hoy, Urmi Basu se ha convertido en un referente en la lucha contra el tráfico de mujeres en su país.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/urmi_basu.html)
Entre 500.000 y 2 millones de mujeres son traficadas anualmente en situaciones que incluyen prostitución, mano de obra forzada, esclavismo o servidumbre.
MATRIMONIOS FORZOSOS
Afganistán es el país del mundo más peligroso para las mujeres. El 80% padece violencia doméstica. Aunque la legislación lo prohíbe, el 60% de los matrimonios son obligados y casi el 57% de las niñas se casa antes de cumplir los 16 años. Obligadas a dejar la escuela y casarse con hombres mayores, decenas de jóvenes prefieren rociarse con gasolina y prenderse fuego antes que seguir adelante con sus vidas.
Al frente de la ONG Asociació de Cooperació per Afganistán (ACAF), la catalana Gloria Company brinda apoyo a jóvenes inmoladas en el instante mismo en que llegan al hospital de la ciudad de Herat, próxima a Irán, donde más de 600 mujeres se quemaron sólo en 2006. “Queremos que sepan que nos encontramos a su lado para lo que necesiten, que no están solas, que las vamos a ayudar”.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/gloria_company.html; http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/02/09/videos/1297206001_870215.html)
MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA
“El origen de esta práctica ancestral es desconocido, pero se sabe que su verdadero significado es el de perpetuar el estatus de las sociedades patriarcales a través del control de la sexualidad de la mujer”. Así la describe Efua Dorkeno, la activista ghanesa que ha liderado las campañas que lograron llevar el drama de la Mutilación Genital Femenina (MGF) ante la asamblea de las Naciones Unidas y plantearlo como una cuestión de Derechos Humanos. Hoy dirige desde Londres el programa de lucha contra la MGF de Equality Now, una organización internacional que defiende los derechos de la mujer en todo el mundo y que trata de erradicar la violencia de género.
(http://www.mujeresquecambianelmundo.org/efua_dorkenoo.html)
Según la OMS, 140 millones de mujeres y niñas han sufrido esta brutal práctica y, cada año, más de 3 millones de niñas están en riesgo de ser mutiladas.
Uno de los 28 países donde se practica la MGF es Kenia. Allí es donde trabaja Agnes Pareyio. Elegida como mujer del año por Naciones Unidas en Kenia, Agnes es una activista de origen masai que se dedica a visitar las escuelas de su comunidad para luchar contra la ablación de clítoris. Con una vagina de madera y una serie de gráficos, se dirige a los estudiantes, tanto varones como mujeres, para concienciarlos sobre los trastornos físicos y psicológicos que produce esta tradición. Además, Agnes cuenta con un centro de acogida destinado a las niñas que huyen de sus casas para evitar sufrir la mutilación genital femenina, y actúa como intermediaria con sus familias. (http://www.mujeresquecambianelmundo.org/agnes_pareyio.html)
Organizaciones internacionales como Mundo Cooperante trabajan con organizaciones locales lideradas por mujeres como Agnes, Efua, Urmi, Gloria o Cecile para erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas. Desde la ONGD queremos reconocer el trabajo fundamental de estas MUJERES QUE CAMBIAN EL MUNDO, e instamos a las instituciones y al conjunto de la sociedad a que formen parte de la solución, comprometiéndose en la lucha por la eliminación de la violencia contra la mujer para crear una sociedad justa e igualitaria.





















