
La Asociación Española de Fundaciones (AEF) y la Social Impact Analyst Association (SIAA), celebró la pasada semana en Madrid el Taller Práctico: Medición de Impacto Social, en colaboración con Stone Soup, la Fundación Bertelsmann y Philanthropic Intelligence. El encuentro ha servido como plataforma para presentar a las organizaciones españolas participantes una selección de metodologías de medición de impacto y el trabajo desarrollado por SIAA, así como para analizar experiencias desarrolladas por diversos tipos de entidades españolas y del Reino Unido. En un segundo bloque se ha desarrollado el taller práctico para fomentar el conocimiento y la colaboración entre los profesionales del campo social, con el objetivo de desarrollar una base sólida para el análisis del impacto social en España.
Qué medir, por qué, para quién, y cómo son algunas de las principales cuestiones que han surgido en el desarrollo del taller. Todos los actores que realizan alguna aportación positiva en la sociedad –ya sean empresas, organizaciones no lucrativas, escuelas u otros– coinciden en que medir únicamente lo “producido” o “creado” no es suficiente para validar que la contribución hecha esté realmente creando un cambio positivo en su ámbito de actuación.
La medición del impacto social es una actividad que está ganando presencia en España y en otros países de nuestro entorno. Sin embargo el campo del análisis de este impacto está todavía en su época temprana: cada año aparecen nuevas metodologías y las partes interesadas tienen dificultades para decidir cuál es el enfoque más apropiado para cubrir sus necesidades. Por ello, uno de los retos identificados por los asistentes al taller ha sido el de estandarizar indicadores y difundir metodologías ya existentes para avanzar hacia una cultura homogénea de medición. Las organizaciones del tercer sector abogan por un sistema claro y trasversal de medición de impacto, que posibilite contabilizar aspectos tan fundamentales en la acción social como el trabajo de un voluntario o los efectos consecuentes de varios factores de un mismo proyecto.
Los financiadores deben ser asimismo conscientes de esta necesidad y de la importancia de la medición del impacto, para fomentar así esta práctica entre las organizaciones más pequeñas, que sin su soporte no podrán realizarla.
Las evaluaciones y mediciones que hasta el momento se han venido haciendo son en su mayoría cortoplacistas, y en ocasiones utilizan instrumentos o indicadores excesivamente complejos. Iniciar una reflexión global en el seno de las organizaciones –y entre ellas- hacia esfuerzos graduales y basados en cuestiones e intrumentos sencillos ha sido otro de los puntos de consenso surgidos en el taller de trabajo celebrado la pasada semana.
La Asociación Española de Fundaciones es una asociación privada e independiente, declarada de utilidad pública, de ámbito nacional, que actualmente agrupa a más de 1.000 fundaciones españolas de las más diversas dimensiones, finalidades y ámbitos de actuación. Su misión es trabajar en beneficio del conjunto del sector fundacional tanto a corto como a medio y largo plazo, en pro de su desarrollo y fortalecimiento.
Nace en enero de 2003, como resultado de la fusión del Centro de Fundaciones y de la Confederación Española de Fundaciones. Es por tanto heredera del trabajo y de la experiencia de más de 34 años de las asociaciones que la precedieron.
Es la entidad más representativa del sector a nivel nacional, y la segunda más importante de Europa en número de asociados tras la alemana.
De acuerdo a los datos disponibles por la AEF, el sector fundacional español:
• Está formado por alrededor de 9.500 fundaciones activas
• Emplea en torno a 200.000 trabajadores
• Genera un gasto cercano a los 8.500 millones de euros
• Constituye el 1% del PIB español





















