El Fondo Mundial en Mali

671

Mali ha saltado a la actualidad en las últimas semanas, sobre todo a raíz de la intervención militar de Francia para expulsar a los insurgentes cuando se replegaban en Bamako, la capital del país. Para las personas que se dedican a proteger la población y los trabajadores sanitarios, los desafíos a los que tienen que enfrentarse en Mali son descomunales.

El Fondo Mundial ha operado regularmente en Mali, incluso después del golpe de estado ocurrido en marzo de 2012. Las necesidades sanitarias del país son numerosas. El equipo de profesionales del Fondo Mundial que trabaja en Mali considera que hoy es más necesario que nunca facilitar tratamiento y prestar servicios esenciales, a pesar de las dificultades y las drásticas condiciones de seguridad causadas por la guerra civil. La alta dirección del Fondo Mundial está de acuerdo con este planteamiento.

A finales del año pasado, el Fondo Mundial suscribió un nuevo acuerdo de financiamiento con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Para ejecutar la subvención aprobada, se tuvieron que tomar muchas precauciones especiales, entre ellas cierta reprogramación que permitiera adaptarse a las condiciones cambiantes sobre el terreno, una política de “efectivo cero” y la entrega escalonada de productos sanitarios. La nueva subvención se cifra en 58 millones de euros y servirá para aumentar el número de personas que reciben tratamiento antirretroviral en Mali.

La necesidad de tales precauciones se puso de relieve cuando en 2010 se descubrió un caso de mala gestión de fondos. Pero en lugar de abandonar a los malienses que siguen necesitando tratamiento, el Fondo Mundial ha encontrado maneras de continuar su ayuda colaborando estrechamente con organizaciones internacionales, organismos multilaterales, USAID, PMI y la sociedad civil francesa, adoptando las necesarias precauciones y gestionando la subvención de manera inteligente, lo que significa adaptarse constantemente a una realidad cambiante.

Y el esfuerzo está dando sus frutos. Está previsto que a finales de marzo se finalicen y firmen nuevos acuerdos de financiamiento para ampliar el tratamiento de la malaria y la tuberculosis por un total combinado de 52 millones de euros. En algún momento los combates de la guerra civil perderán fuerza y quizás entonces disminuyan los tremendos problemas que plantea actuar en Mali y se imponga la labor en favor del desarrollo y la prevención y tratamiento de enfermedades. Mientras tanto, la misión sigue adelante.