
• El director de Cultura Corporativa y Desarrollo de Personas de Repsol, Jaime
Martínez, asegura que lo importante es el talento, ya que “todo lo demás se
puede adaptar”
• Destaca como clave la adaptación persona-puesta, la formación, la
sensibilización de jefes y compañeros, las experiencias guía de entidades como
Fundosa, o la idea de negocio sostenible, dejando de lado el “buenismo”
El director de Cultura Corporativa y Desarrollo de Personas de Repsol, Jaime Martínez, ha apostado hoy por gestionar la diversidad para que no haya nadie que por motivos especiales no tenga igualdad de oportunidades y extender esta igualdad para que “quien tenga talento, pueda demostrarlo”.
Así lo ha destacado en un encuentro informativo celebrado hoy en la sede de
Servimedia, con motivo de la entrega ayer de los Premios Reina Sofía 2012.
Repsol ha obtenido el premio de promoción de la inserción laboral de personas
con discapacidad por su trayectoria en la puesta en marcha y ejecución de
programas de inserción social e igualdad de oportunidades en la política de
empresa.
Martínez ha explicado que la base de la política de inserción laboral de Repsol
es la apuesta de la “diversidad” como un valor y la necesidad de “reflejar en la
empresa a la sociedad en todos sus términos, tanto en temas de género y edad,
como de personas con discapacidad o capacidades diferentes”.
Por tanto, la clave es, según ha señalado, “la búsqueda del talento, lo tenga
quien lo tenga” y la inclusión de “todos” como una necesidad, reflejando así en la
organización la sociedad en la que vivimos.
Martínez ha afirmado que del programa de inserción de personas con
discapacidad, Repsol ha aprendido mucho, sobre todo, a seleccionar y a que lo
importante es el talento, ya que “todo lo demás se puede adaptar”.
Se trata, ha dicho, de un impulso de la dirección de la compañía, que cuenta con
un comité de diversidad y conciliación para gestionar la diversidad. Esta política
parte de un proceso de acción y reflexión que se ha traducido en un círculo
virtuoso que se retroalimenta y que va desde la adaptación persona-puesta, no
sólo entre los trabajadores con discapacidad sino con todos los empleados, la
formación, la sensibilización de jefes y compañeros, las experiencias como guía
de entidades como Fundosa, o la idea de negocio sostenible, dejando de lado el
“buenismo”.
De este modo, Repsol, ha subrayado Martínez, ha pasado de cumplir la Ley a
“sobrepasarla” y a que crezca la inserción también en las áreas industriales,
consiguiendo que la LISMI se cumpla con personal propio en todas las sociedades
de Repsol.
Según ha explicado las mayores dificultades están en el área industrial porque
existen más barreras mentales debido a la manipulación de determinados
productos y a los estándares altos de seguridad pero, en este sentido, ha
puntualizado, “no hemos conseguido vencer sino convencer a través de la
sensibilización”.
También se ha referido al orgullo de pertenencia de los empleados en una
compañía de carácter inclusivo que ayuda a que cientos de personas con
capacidades diferentes tengan un proyecto de vida.
Asimismo, ha dejado claro que el clima laboral mejora donde trabaja una
persona con discapacidad porque en el 100% de los casos son historias de
superación personal de personas “que han superado barreras que la vida les ha
puesto”, que valoran mucho su puesto de trabajo y esto es un gran ejemplo para
todos los demás.
En este sentido, ha finalizado, “no caben los pasos atrás” porque “la sociedad ya
no está dispuesta”.
























