17 de junio. Día Mundial de Lucha contra la Desertificación

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17 de junio. Día Mundial contra la Desertificación

Hace ya 23 años que celebramos cada 17 de junio el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación. Institucionalizado por las Naciones Unidas, este día intenta fomentar la conciencia pública sobre el problema de la desertificación y la sequía. Problemas que, cada vez más, se expanden por nuestro planeta causando multitud de complicaciones para la biodiversidad y su entorno.

La desertificación es la degradación de los territorios áridos como consecuencia de las oscilaciones climáticas y la acción del ser humano. Uno de los principales desencadenantes de estas variaciones del clima viene dado por el cambio climático. Sin embargo, hay varios factores más, producidos por el hombre, que Humania quiere señalar como aquellos que incrementan el proceso de desertificación:

  • La erosión del suelo fértil a raíz de procesos de construcción y crecimiento de las urbes.
  • La explotación insostenible de los recursos hídricos. Un factor problemático a la hora de afrontar fuertes sequías.
  • El sobrepastoreo. Como la acción de mantener un exceso de cabezas de ganado en un territorio concreto en el que la vegetación se ve afectada de manera considerable.
  • Los incendios forestales.
  • La tala de árboles y deforestación de bosques incontrolada.
  • La agricultura expansiva. Este factor incide doblemente sobre la desertificación, ya que el uso del agua para amplios regadíos incide también sobre las sequías territoriales.

A día de hoy, la desertificación afecta directamente a más de 250 millones de personas en más de 100 países. De los cuales, la gran mayoría, son países subdesarrollados con sobreexplotación de recursos naturales. El continente africano es el más dañado por la desertificación, especialmente países como Angola o Botsuana. Y por si fuera poco, el desierto del Sáhara se extiende, ocupando países que hace años no afectaba, provocándoles graves problemas de sequías.

Fechas como las de hoy nos recuerdan que debemos estar en consonancia con nuestro planeta si queremos seguir viviendo en él. Debemos recordar que existen soluciones posibles para frenar los procesos de degradación que están afectando gravemente a la biodiversidad. Y es que, la desertificación supone un desequilibrio entre la naturaleza y nuestra sociedad. Una ruptura que solo se puede disolver con la cooperación ciudadana y la toma de conciencia de que un mundo mejor es posible.