La educación llega a las remotas plantaciones malayas

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Miles de indonesios se trasladaron a las plantaciones del Borneo malayo para intentar mejorar su suerte. 30 años después, María Rafael, sufre por la situación de su hija. No está inscrita en ningún registro y no tiene derecho a recibir educación.

Gracias a UNICEF y sus aliados que están convenciendo a las empresas explotadoras de la selva, estos niños pueden recibir educación in situ. Ahora María espera que su hija también pueda acceder a la educación secundaria.