
«Colaboro en todo lo que haga falta, pero principalmente en la lucha contra la pobreza”. Luz Dary Aristizabal tiene una energía contagiosa. Esta colombiana de 58 años que reside en Alicante desde el año 1998 empezó como voluntaria de Cruz Roja en Alicante hace dos años, cuando se quedó sin trabajo. “Siempre me ha gustado ayudar a los demás”, resume satisfecha. “Me encanta. Para mí es una experiencia linda porque estoy haciendo feliz a muchas personas”.
Luz es una de los 845 inmigrantes que son voluntarios de Cruz Roja Española en la provincia de Alicante y que representan el 11,3% del total de voluntarios que tiene la Institución en la provincia. Además pertenece a la nacionalidad más movilizada en este campo. Tras Colombia, los ciudadanos procedentes de Argentina, de Rumanía y de Marruecos son, por este orden, los voluntarios más numerosos. Destaca, además, el crecimiento de los voluntarios originarios de Rumanía. Algunos de ellos empezaron como usuarios y han terminado sumándose al voluntariado y en otros muchos casos sencillamente se han acercado a Cruz Roja por solidaridad con las necesidades de los demás. Distintas sensibilidades que, en definitiva, enriquecen y completan la labor de Cruz Roja Española y cuya labor la Institución quiere reconocer y agradecer expresamente hoy, 18 de diciembre, con motivo del Día Internacional del Migrante.
En total 2.052 voluntarios de Cruz Roja en la Comunidad Valenciana con inmigrantes que representan un 10,3% del total de voluntarios que tiene la Institución en esta autonomía. “Quiero decir a los que vienen que todo es posible en la vida. Podemos luchar y salir. Tienen que creer en la gente que los ayuda”, aporta Salifou Kamate, un joven de 25 años originario de Costa de Marfil y que es voluntario de Cruz Roja desde hade diez meses. Salifou Kamate vive en Valencia desde el año 2008, trabaja en el sector agrario y ayuda a la Institución en el área de traducción e interpretación gracias a su dominio del francés y del Bambara. También acompaña a sus compatriotas al hospital o a realizar trámites burocráticos en la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana, detalla. “Estoy muy contento. Me gusta hacerlo, yo también he vivido esto y sé lo que les pasa”, relata con tranquilidad.
Françoise Karakesi empezó a colaborar con Cruz Roja como voluntario por vocación solidaria. “Empecé para ayudar a la sociedad, para devolver una parte de lo que uno recibe”. Françoise es de nacionalidad ruandesa y de profesión electricista. Lleva doce años residiendo en España y actualmente está en paro. Es voluntario de Cruz Roja desde 2011 y participa en proyectos de Personas Mayores y en Asentamientos. Explica, por ejemplo, cómo en el proyecto de asentamientos se acercan a la gente que vive en ellos y detectan las necesidades que tienen y que puede atender Cruz Roja. “Es hacerles sentir que no están solos”, explica. Está muy satisfecho de poder aportar su grano de arena para ayudar a la sociedad en la que vive desde hace ya más de una década. Y anima a otros: “hay que hacer algo para sensibilizar a la gente y ayudar a nuestro alrededor”, apostilla.
























