La violencia siempre afecta a los más débiles, mujeres y niños. Zele Flora, de 15 años, tuvo que huir de su pueblo pues al salir del colegio se encontraron que todo el mundo había escapado por los ataques de un grupo de hombres armados. Ahora vive sola en un campo de refugiados y va al colegio y se prepara para tener un futuro. No sabe dónde está su familia.
A Fredy lo capturó otro grupo armado con 9 años y lo retuvo durante otros 7. Ahora siente que le han robado su familia, su infancia y su vida. UNICEF y sus aliados trabajan para apoyar y recuperar a estos niños que se han visto arrancados de su vida.























