Informe “Los factores que influyen en el embarazo de jóvenes y adolescentes”

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La Federación de Planificación Familiar Estatal presenta el estudio cualitativo “Los factores que influyen en el embarazo de adolescentes y jóvenes”, realizado con veinticinco mujeres jóvenes, de edades comprendidas entre los 16 y los 24 años, que se habían quedado embarazadas en los dos últimos años, independientemente de cuál hubiera sido su decisión final respecto al embarazo. La mitad de ellas era de origen autóctono y la otra mitad de origen latinoamericano.
Los objetivos de la investigación han sido:
•Mejorar el conocimiento del contexto en el que las mujeres jóvenes y adolescentes se quedan embarazadas.
•Formular recomendaciones en relación a las necesidades manifestadas por las jóvenes.

Los resultados de la investigación han puesto de relieve que, en las experiencias de las adolescentes y jóvenes, resultan cuestiones fundamentales:

1.    Las creencias e ideas sobre la maternidad.
Aunque, en general, no tenían un sentimiento de maternidad construido en ese momento, todas las entrevistadas contaban con la maternidad como proyecto en sus vidas y como parte de su identidad como mujeres.
El momento ideal para ser madres está asociado, en casi todos los casos, a la independencia, tanto económica como de vivienda. También se da mucha importancia a tener una pareja estable que esté trabajando.

2.    El marco afectivo de respuesta y la toma de decisiones.
Para las jóvenes saberse embarazada implica fuertes emociones. En sus relatos se reflejan sentimientos iniciales que iban desde el terror más paralizante en forma de negación, a la alegría más nítida, aunque la mayoría de los sentimientos son ambivalentes y por ello tienden a buscar un marco afectivo de respuesta que les sirva de apoyo en la toma de decisiones.
En este marco afectivo tienen un lugar privilegiado las amigas, aunque las experiencias de soledad son muy comunes, sobre todo en las jóvenes inmigrantes.
El papel del varón como co-responsable del embarazo y en la toma de conciencia de la situación es diverso y está asociado a las expectativas afectivas que las jóvenes habían desarrollado sobre la relación que mantenían.
Tiene un peso muy importante el miedo a la decepción de los padres, y en especial de la madre.
Parece que las jóvenes que han valorado su contexto personal como no satisfactorio y que además no tenían planes personales definidos, tenían un deseo más ambiguo de maternidad en su presente, sin importarles quedarse embarazadas o no valoraban como inadecuado ese momento para ser madres, aunque no coincidiese totalmente con su ideal de momento para la maternidad. Incluso varias jóvenes explicitaron que ser madres en ese momento podía dar un sentido y proyecto a sus vidas.

3.    Las relaciones afectivo-sexuales
El grado de satisfacción de las jóvenes respecto a la relación que mantenían en el momento de quedarse embarazadas está relacionado con vivir una relación afectiva sin conflictos y que cumpliera sus expectativas. Muchas manifestaban un balance afectivo poco satisfactorio o francamente ambiguo cuando se quedaron embarazadas. Se evidencia que hay muchos elementos de desigualdad de género en las vivencias de sexualidad de las jóvenes.

4.    La existencia y tipo de referentes educativos en las relaciones afectivas y sexuales
Todas las jóvenes habían recibido información desde la educación formal, aunque la califican de biologicista y poco útil y en general valoran que fue insuficiente sobre lo que significa un embarazo y sus consecuencias y les hubiera gustado recibir información sobre fertilidad, aborto y maternidad.
Las jóvenes expresan su deseo de que su familia, sobre todo sus madres, hubiesen sido sus referentes en educación afectiva y sexual. Las que han recibido información en algún momento por profesionales de centros jóvenes tienen una percepción de sí mismas como mejor informadas.

5.    Las opiniones, conocimiento y uso de anticonceptivos y de recursos de salud sexual y reproductiva
En cuanto al uso de los anticonceptivos, sus experiencias no han sido muy positivas, aunque hay excepciones. Sienten que su uso no ha sido fruto de una elección meditada de método ni acompañada profesionalmente.
Las mayores de 20 años parecen conocer más métodos y tener una mayor experiencia.
El preservativo es el más conocido y sobre el que persiste una percepción negativa.
En las experiencias de las jóvenes entrevistadas, ha sido determinante su falta de reflexión sobre las implicaciones reales de un embarazo y la falta de capacidades para la negociación sobre el uso de anticonceptivos con sus parejas sexuales.
Para las jóvenes, el embarazo ha sido una experiencia vital importante respecto a su salud sexual y reproductiva. En muchos casos, ha producido un cambio en las actitudes sobre el uso de anticonceptivos, aunque son cambios ambiguos para muchas que no siempre se ha traducido en toma de conciencia en torno al propio bienestar en la sexual.

Otros factores que se identifican en el estudio como influyentes son:
La existencia en el momento de quedarse embarazadas de un contexto personal satisfactorio o insatisfactorio, la censura moral de sus referentes afectivos y por tanto la existencia o inexistencia de apoyo, la falta de acceso a recursos específicos en la atención al embarazo y los juicios morales sobre el potencial resultado del embarazo (interrumpirlo o no).

Recomendaciones:
1. Facilitar el conocimiento de los derechos sexuales y reproductivos que permitan:
•    Un mayor empoderamiento de las jóvenes.
•    Un mayor conocimiento de las habilidades y recursos para la prevención.
•    Un mejor acceso a los servicios y recursos existentes en salud sexual y reproductiva.
•    Una mayor comprensión de lo que supone la maternidad y la paternidad.
•    Una mayor capacidad para la toma de decisiones informadas.
•    Potenciar la madurez afectivo-sexual y las habilidades de comunicación en la pareja.
•    Mejorar el conocimiento sobre las opiniones y actitudes de los chicos hacia las relaciones afectivas-sexuales y los anticonceptivos.
•    Potenciar el acceso y el uso individual de los varones a los recursos especializados.
 
2. Dar voz a las y los jóvenes para que expresen y formulen sus necesidades y demandas, favoreciendo un asociacionismo que parta del respeto de la autonomía de las jóvenes e impulse nuevas redes de apoyo o autoapoyo entre las jóvenes.

3. En relación al sistema educativo
•    La educación sexual debe incluir a toda la comunidad educativa: familias, profesorado, profesionales educativos, sanitarios, sociales.
•    La educación sexual tiene que estar en el curriculum escolar y ser impartida por profesionales; tener un carácter científico así como incluir los aspectos reproductivos, la comunicación, el placer, la autoestima y la negociación.
•    El enfoque educativo debe ser capaz de adaptar la educación sexual a las diferencias biográficas de las jóvenes y fomentar la corresponsabilidad de los jóvenes en las relaciones sexuales y en la paternidad.

4. En relación al ámbito sanitario
•    Servicios específicos que ofrezcan una atención integral, adecuada a la salud de jóvenes, con el objetivo de favorecer decisiones informadas y autónomas y no basadas en un modelo autoritario ni paternalista.

Esta investigación cualitativa forma parte del proyecto europeo Safe II “Sexual Awareness Ensuring healthy future generations who love and care”, en el que participan 14 asociaciones miembros de IPPF-EN. Liderado por la International Planned Parenthood Federation-European Network (IPPF-EN), cuenta con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud (WHO Europe).

Datos de contexto sobre salud sexual y reproductiva de la juventud en España

En la actualidad, la tasa de emancipación  de los/as jóvenes  (de 16 a 29 años) según el Observatorio de la Juventud de España para el 2011 (segundo trimestre) es de 26,64% (para varones del 21,05% y para mujeres del 32,41%). Para la población –activa- joven estas cifras se incrementan ligeramente. Así la tase de jóvenes emancipados/as en la población joven activa es del 37,3%  (30,90% en el caso de los varones en la población joven activa masculina; y 44,37% en el caso de las mujeres en la población joven activa femenina).
El método más empleado entre jóvenes según las encuestas es el preservativo (Equipo Daphne 2009), (INJUVE 2008), (OMS 2010), pero también es el que menos se prefiere por parte de ellos y ellas, según los estudios cualitativos disponibles. Al preservativo se asocian muchos estereotipos; y su uso depende de la actitud proactiva del chico y la capacidad de negociación de la chica para el sexo seguro.

De acuerdo con la encuesta sobre los hábitos anticonceptivos de la población femenina en edad fértil del Equipo Daphne (2011), la franja de edad en la que menos anticonceptivos se emplea es la de 15 a 19 años (sólo un 64% de la muestra), siendo los grupos de edad inmediatamente siguientes los que más anticonceptivos usan (85%, de 20-24 años; y 83% de 25 a 29 años), comparativamente con el resto de grupos de edad.
También señala esta encuesta que el preservativo tiene un importante uso no consistente en todas las edades, y que para las mujeres los motivos principales de ellos son: “lo imprevisto de la relación sexual” (50%), y “no querer interrumpir la relación sexual” (35%). Igualmente señala que se mantienen muchos estereotipos sobre los anticonceptivos orales. Así, los motivos para no usar la píldora entre las no usuarias con necesidades anticonceptivas son el temor a los efectos secundarios, el que tenga hormonas, y que engorde.

Concepción comunicativa-placentera de la sexualidad. CIMOP 2011
Fuente: CIMOP 2011, presentación de resultados, Sondeo de opinión INJUVE: Jóvenes y diversidad sexual

La motivación para el sexo es sin embargo algo complejo, y con importantes diferencias por razón de género. En este sentido, los datos de la Encuesta Nacional de Salud Sexual señalan que las dos respuestas mayoritarias por las que se mantenían relaciones sexuales son diferentes para hombres y mujeres. Para las jóvenes de 16 a 24 años, “amar y ser amada” y “la necesidad de unirse y conectar con otra persona” eran los motivos principales para tener una relación sexual; mientras que para los hombres prima con claridad “el deseo sexual”, seguido por las otras dos razones señaladas por las chicas (2010, 67). Como puede verse hay importantes diferencias de género en la concepción de la sexualidad (tal y como se ha señalado en el marco teórico, ver punto 1.2.2. Sexualidad).
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), la edad media de la maternidad es para las españolas de 31,8 años y de 28,6 años para las extranjeras (en el 2010).