US$ 15.000 millones, objetivo para conseguir un efecto transformador

882

El Fondo Mundial anunció la pasada semana el objetivo de recaudar US$ 15.000 millones para apoyar de manera eficaz a los países que luchan contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria durante el periodo 2014-2016. El objetivo se presentó como parte de una evaluación de las necesidades mundiales para estas tres enfermedades en una conferencia de donantes y asociados celebrada en Bruselas (Bélgica) los días 9 y 10 de abril. Su nombre formal fue Reunión Preparatoria de la 4ª Reposición de Recursos del Fondo Mundial, dado que la conferencia sobre promesas de contribución tendrá lugar en fecha posterior de este año. La reunión de Bruselas ha servido básicamente para facilitar información que pueda ayudar a los donantes a preparar sus decisiones de financiamiento. Muchos delegados asistentes a la reunión quedaron muy impresionados por la sesión en que se puso de relieve lo que los nuevos avances científicos y la experiencia de su aplicación pueden revelar sobre la mayor eficacia en el terreno a la hora de luchar contra cada una de estas enfermedades. Timothy Hallett, del Imperial College de Londres, ofreció una presentación en la que mostró cómo las acciones centradas en áreas geográficas y poblaciones específicas (denominadas “puntos calientes”) de países con un elevado número de infecciones por VIH, han producido reducciones espectaculares en las cifras de contagios y muertes. Robert Newman, de la Organización Mundial de la Salud, hizo un repaso de los numerosos logros y las grandes dificultades que entraña la lucha contra la malaria. Lucica Ditiu, de la Alianza Alto a la Tuberculosis, hizo lo propio con la tuberculosis. Las presentaciones junto con el debate posterior justificaron de manera convincente los progresos que están al alcance.      

Hubo un consenso claro en el sentido de que el aumento del financiamiento, procedente de fuentes nacionales e internacionales, puede tener un efecto transformador en las tasas de incidencia y muerte por las tres enfermedades, básicamente alcanzar un punto álgido en el control de las epidemias. No hay duda de que el objetivo de US$ 15.000 millones fijado por el Fondo Mundial es ambicioso. Sin embargo, tal como le gusta decir a Mark Dybul, Director Ejecutivo del Fondo Mundial citando a Michel Sidibé del ONUSIDA, “Se trata de invertir ahora o pagar para siempre”. Los costos de no actuar ahora que existe la posibilidad de controlar las enfermedades, podrían ser enormes. Dybul explicó que la estrategia de reposición de recursos del Fondo Mundial es construir cuatro pilares de apoyo sólidos (donantes tradicionales, países ejecutores de programas, economías emergentes y sector privado) y coordinar la acción entre ellos para que se refuercen mutuamente. Esto forma parte de un nuevo paradigma de salud mundial y desarrollo. Reconoce la importancia de la responsabilidad compartida y la convicción de que sólo un esfuerzo colectivo de todos los asociados puede hacer posible alcanzar nuestros objetivos comunes. En su discurso de clausura de la conferencia, Dybul hizo un llamamiento conmovedor y apasionado para aunar esfuerzos y hacer todo lo posible por conseguir nuevos objetivos de financiamiento, porque es mucho lo que está en juego y muy infrecuente la oportunidad que ahora tenemos. “Momentos como éste no se presentan muy a menudo. Podemos lograr un cambio histórico en el mundo y para eso estamos en este planeta”, declaró.