Llevamos 32 años luchando contra la pobreza infantil en América Latina, Asia y África, y ahora también en España. La infancia es, indiscutiblemente, el grupo poblacional más vulnerable de la sociedad. El que más sufre, injusta y gravemente, las consecuencias de la desigualdad económica y social. Por este motivo, en Ayuda en Acción hemos vuelto a encontrar la inspiración en la infancia para lanzar nuestra campaña de Navidad, Dile al Hambre.
Cada noche en el mundo, 300 millones de niños y niñas se van a la cama con hambre. Cada día, 400 millones se enfrentan cara a cara con la pobreza extrema. En España, más de dos millones viven bajo el umbral de la pobreza. De las más de 25.000 personas que mueren cada día de hambre, el 75% son niños menores de 5 años y mueren por causas que podrían evitarse. Más de 13 millones de niños y niñas mueren cada año por enfermedades e infecciones directamente relacionadas con la falta de alimentos. Uno de cada cuatro presenta signos de retraso de crecimiento a nivel mundial, 100 millones tienen nutrición insuficiente y deficiencia de peso y 180 millones sufren desnutrición crónica. En Ayuda en Acción empezamos a hacernos una pregunta: ¿por qué el hambre y la pobreza no se meten con alguien de su tamaño?
Y qué mejor manera que personificar en gigantescos monstruos las amenazas que afectan diariamente a millones de niños y niñas. La imagen gráfica de la campaña surge de una colaboración con el ilustrador danés John Kenn Mortensen, que se dedica profesionalmente a escribir y dirigir programas de televisión para niños, y cuyos dibujos muestran feroces criaturas hasta diez y veinte veces más grandes que el niño que las observa.
El hambre, la mortalidad y la pobreza infantil, la falta de acceso a la educación o a la salud son monstruosas. Creemos que es necesario mirar a los monstruos a la cara y hacerles frente, y para ello proponemos como formas de colaboración el apadrinamiento en América, Asia y África o la contribución al proyecto de infancia en España. Para acabar con los monstruos, muchos niños y niñas necesitan el apoyo de personas que le digan al hambre y a la pobreza que se metan con alguien de su tamaño. Porque cuantos más seamos, más pequeño será el problema.
























