
– El país más joven del mundo conmemora sus tres años de independencia inmerso en una triple crisis humana: una alerta nutricional que podría desencadenar una hambruna en los próximos meses, desplazamientos masivos de población y una epidemia de cólera
– 46.000 desplazados viven en el campamento de Bentiu (norte del país) en condiciones extremas
– El Equipo de Emergencia de Nutrición de Acción contra el Hambre comienza a construir en Bentiu dos centros de atención y distribución del tratamiento contra la malnutrición
– Una media de 3 niños mueren al día en Bentiu. Se estima que 50.000 niños necesitan ser tratados
Madrid, 4 de julio de 2014
Tan solo tres años atrás, el 9 de julio, se sentía la euforia en todo el país. Sudán del Sur había declarado su independencia. La celebración de este día contrasta con la realidad de los violentos conflictos y el sufrimiento de una frágil nación, que vive la peor crisis humanitaria de su historia naciente. Desde que estalló el conflicto en diciembre de 2013, 1,5 millones de sursudaneses han huido de sus hogares, de los que casi 400.000 han buscado refugio en Uganda, Etiopía y Kenia.
Sudán del Sur se enfrenta a una crisis humanitaria de enormes dimensiones. Más de 7 millones de personas en el país (dos terceras partes de los 10 millones de susrsudaneses) se enfrentan a una situación de inseguridad alimentaria y más de la mitad, unos 3,9 millones de personas, podría estar enfrentándose una situación de inseguridad alimentaria severa para finales de año.
Asimismo, una epidemia de cólera estalló en Juba el pasado mes de mayo. Se han reportado cerca de 2.200 casos en todo el país y 54 fallecidos desde entonces. El equipo de emergencia de Acción contra el Hambre se desplegó de inmediato. Afortunadamente, el brote se ha desacelerado en la capital y el equipo de emergencia ha comenzado la planificación de transición para determinar cómo las actividades puestas en marcha se pueden incorporar en los proyectos en curso en Juba.
Bentiu, reflejo de la crisis
Las esperanzas de que la primera ola de violencia que comenzó en diciembre se resolvería, desaparecieron después de que la lucha comenzara a tomar una dimensión cada vez más étnica. Los habitantes de Bentiu, en el estado de Unity, han sido blanco de matanzas étnicas específicas y Bentiu se ha convertido en un importante lugar de asentamiento para los desplazados por el conflicto.
Se estima que 46.000 sursudaneses que tuvieron que huir de sus hogares viven ahora en el campamento de las Naciones Unidas en Bentiu, una cifra que podría aumentar hasta a 60.000 en muy poco tiempo. Las familias recorren grandes distancias sin agua ni alimentos para llegar al campamento de Bentiu.
Esta oleada continua de desplazados a Bentiu ha deteriorado profundamente los servicios de salud existentes proporcionados por las organizaciones humanitarias. UNICEF ha informado de que las muertes entre los niños menores de cinco años se han incrementado de 18 por semana a 24 la pasada semana.
Lo que se traduce en que cada día mueren tres niños en el campo de Bentiu. La ONU informa de que actualmente hay una letrina por cada 131 personas, lo que representa una mejora significativa respecto a las 241 personas de hace apenas unas semanas.
Acción contra el Hambre ha activado su equipo de emergencia nutricional en Bentiu con el objetivo de establecer un programa terapéutico ambulatorio, en colaboración con otras organizaciones y gracias al apoyo financiero de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero de Estados Unidos (OFDA) y el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO).
Los resultados arrojados por la encuesta realizada por Acción contra el Hambre en Leer, en el estado de Unity, muestran una tasa de desnutrición aguda del 34%, cuando el umbral de emergencia establecido por la Organización Mundial de la Salud es del 15%, un claro indicio de la devastadora crisis nutricional que se está produciendo en la zona.
Solo en 2013, Acción contra el Hambre, que trabaja en la zona desde hace 20 años, ha proporcionado tratamiento a 27.000 niños con desnutrición aguda, ha proporcionado asistencia a 45.000 personas y ha proporcionado acceso a agua potable y a saneamiento a 189.000 personas, además de brindar apoyo a más de 80.000 personas a recuperar su autosuficiencia.
Si no aumenta la respuesta humanitaria, 50.000 niños podrían morir por desnutrición. La comunidad internacional debe profundizar su apoyo para ayudar a los millones de sudaneses del sur, cuyas vidas están siendo irrevocablemente dañadas por los conflictos, la desnutrición y las enfermedades.























