Últimos días de la exposición de José Guerrero en Madrid

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Antes de su itinerancia a Barcelona

La exposición The Presence of Black cierra sus puertas el domingo 26 de abril tras haber permanecido en la sede de la Fundación Montemadrid desde finales de eneroLa exposición contiene 80 obras entre lienzos, grabados, murales y dibujos, muchas de ellas nunca vistas en España, reflejo de los años americanos del autor Tras su periplo en la Casa de las Alhajas de Fundación Montemadrid, The Presence of Black (1950-1966) viajará después a la Fundació Suñol de Barcelona donde se inaugura el próximo 7 de mayo.

Madrid, 21 de abril de 2015. La exposición “José Guerrero. The Presence of Black, 1950-1966”, que ha permanecido en la sede de la Fundación Montemadrid desde finales de enero, se despide de La Casa de las Alhajas de Fundación Montemadrid el domingo 26 de abril.

 

La muestra llegó a Madrid tras su paso por el Centro José Guerrero y la Alhambra, en Granada, y viajará a continuación a la Fundació Suñol de Barcelona donde estará expuesta desde el 7 de mayo al 5 de septiembre de 2015.

 

Esta exposición es la primera inmersión monográfica, en profundidad, de los años americanos del pintor, y refleja esa etapa experimental de su trabajo que se tradujo formalmente en la depuración del lenguaje figurativo que había marcado su etapa europea hasta conducirlo al campo de la llamada abstracción biomorfica de cierto contenido simbólico o metafísico. La muestra continúa con su posterior y plena integración en el expresionismo abstracta mediada la década y finaliza en el momento del reencuentro con su memoria española.

 

Entre los trabajos que pueden verse – muchos de ellos nunca vistos en nuestro país- hay 30 lienzos, cinco obras murales, 17 grabados y 28 dibujos, además de material de documentación y un vídeo realizado para la exposición.

 

José Guerrero es uno de los más destacados artistas del siglo XX. Pintor clave del expresionismo abstracto, de gran proyección internacional y pionero de la recuperación de la tradición moderna en España. La exposición ha sido posible gracias al Centro José Guerrero, el Patronato de la Alhambra y el Generalife, la Diputación de Granada, Acción Cultural Española y Fundació Suñol, además de Fundación Montemadrid.

 

“Yo me fui voluntariamente. Nunca fui un hombre perseguido. A mí lo que me interesaba era ir adonde estuviera el arte de mi tiempo”, declaró Guerrero en una ocasión. El autor llegó a Estados Unidos en noviembre de 1949, tras casarse en París con la periodista americana Roxane Whittier Pollock. Con el bagaje de sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, que completaría, tras la Guerra Civil, en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y la experiencia de un itinerario formativo por la Europa de posguerra que le permitió conocer de primera mano la obra de los grandes maestros vanguardistas (Matisse, Picasso, Gris, Miró, Klee), Guerrero llegó a la nueva capital del arte moderno, Nueva York, cuando en la ciudad dominaba el expresionismo abstracto. A pesar de todo lo que había aprendido en el viejo continente, la conmoción fue formidable. Él mismo lo confesó: «Recuerdo el shock que me produjo la primera exposición de Pollock, las exposiciones que se iban sucediendo. Era como ir ardiendo interiormente. Un fuego que me iba estimulando a pintar […] Cada vez que veía estas obras las miraba con tanta intensidad que luego tenía que ir hacia una ventana para encontrar el cielo y poder hallar en él algo que me fuera familiar. Eran obras tan nuevas como jamás había visto yo en Europa. A menudo le decía a Roxane: “Me van a hacer falta cinco años para reponerme de este cambio de vida, de ambiente y de arte”».

 

Cinco secciones

La muestra está dividida en cinco secciones. La primera, basada en los primeros trabajos realizados por José Guerrero tras su llegada a Estados Unidos, en noviembre de 1949, en los que además de aprender las técnicas del grabado el pintor ensaya otras técnicas para llevar hasta sus últimas consecuencias la evolución hacia la abstracción, y que se ha denominado: La abstracción biomórfica.

 

De las bioformas al gesto, formada por obras realizadas desde los inicios de los años 50 hasta mediada la década, entre las que se encuentran grandes lienzosBlack Cries, pintado con motivo del nacimiento de su hija Lisa;Ocultos, Signos, Ascendentes, Black Followers y Signo, una estación intermedia o fase de transición dentro de la evolución de su obra.

 

Frescos portátiles

En Pintura y arquitectura, una de las novedades de esta retrospectiva, muestra a un Guerrero muralista que pretende integrar en la pintura los nuevos materiales que la industria de la construcción proporcionaba (uralita, ladrillos refractarios, bloques de cemento, etc.) y que denomina frescos portátiles. La Casa de las Alhajas mostrará entre las 80 obras expuestas, un conjunto significativo de grabados y de estos paneles, que nunca antes de la actual muestra se habían expuesto.

 

El expresionismo abstracto es el título de la cuarta sección. En ella aparecen obras en las que el pintor muestra signos claros de cambio, gracias al uso de colores provocativos sumados a formas dramáticas, en los que el negro ocupa un notable protagonismo que le permite trasladar al lienzo su mundo emocional.

 

La memoria revisada, en torno a 1962-1963, es el prólogo de su vuelta a España, algo que ocurre en 1965, con obras cuyos títulos están relacionados con la patria del pintor:Albaicín (1962),La Chía (1962),Sacromonte (1963). A partir de 1965 los Guerrero se establecieron enFrigiliana (Málaga), donde adquieren y remodelan un cortijo al que vuelve desde entonces todos los veranos;Cuenca, animado por el ambiente creado en torno al Museo de Arte Abstracto Español; yMadrid.

 

Lorca

La figura de Federico García Lorca ocupa un lugar destacado dentro de este apartado. Con motivo del 30 aniversario de la muerte del poeta de Fuente Vaqueros, José Guerrero realiza un viaje por Andalucía en 1965 (acompañando a su mujer que en esos días realizaba un reportaje sobre Lorca para la revista Life) y visita el Barranco de Víznar, donde Lorca fue asesinado, realizando numerosos dibujos recopilados en un cuaderno, que por primera vez pueden contemplarse en esta muestra.

 

Además, fruto de aquel intenso reencuentro, Guerrero pinta La Brecha de Víznar (1966), una de sus obras más influyentes, y otras telas monumentales de evocaciones lorquianas que también pueden verse en The presence of Black 1950-1966 como A la muerte de Sánchez Megías (1966) o Antojos negros con amarillos (1966). Las enseñanzas que Guerrero extrajo de La Brecha de Víznar, escenario de un intenso psicodrama y laboratorio experimental, dan pie a una nueva etapa de su obra.

 

La Alhambra, escenario previo de esta exposición, también fue para José Guerrero motivo de inspiración, especialmente en un motivo plástico que le acompañaría toda su vida: el arco, por su recurrencia decorativa y arquitectónica en la Alhambra. También, tuvo una enorme influencia en su obra el paisaje visual que rodea a los Palacios Nazaríes: el Albaicín y el Sacromonte, que fueron temas habituales del artista.

 

Guerrero vuelve a Alhajas

 

Ya en 1980, la Casa de la Alhajas albergó su gran exposición, que con el título de José Guerrero se pudo ver desde diciembre 1980 a enero 1981, y que contó con el asesoramiento del propio artista. Dicha muestra fue, sin duda, decisiva para el conocimiento de Guerrero entre la joven generación de pintores de la transición española, que descubrieron en el granadino a un maestro y un amigo.

 

 

Más información

José Guerrero, The Presence of Black  (1950-1966)

 

Fecha: Hasta el 26 de abril de 2015

Horario: De martes a domingo de 10:00 a 14:00 h y de 16.00 a 20.00 h.

La taquilla cierra a las 19.30 h.

Entrada general: 2 € Gratuita para Estudiantes, Desempleados y Jubilados, previa presentación de la documentación acreditativa

Domingos entrada libre.

 

Lugar: Casa de las Alhajas de Fundación Montemadrid

Plaza de San Martín, 1, 28013 Madrid.

Metro:  Sol, Ópera y Callao

 

Organizan: Centro José Guerrero, Diputación de Granada, Patronato de Alhambra y Generalife, Fundación Montemadrid. Colabora: Fundació Suñol, y Acción Cultural Española.