Declaración de Leila Zerrougui, Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados y Peter Salama, Director regional de UNICEF en Oriente Medio y África del Norte

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NUEVA YORK/AMMAN, 11 de abril 2016 – “Los niños de Yemen se están llevando la peor parte de un conflicto brutal. El cese de las hostilidades que entró en vigencia hoy es una oportunidad para que las partes actúen y mejoren su protección.

El año pasado Naciones Unidas verificó un significativo aumento de graves violaciones contra los niños cometidas por todas las partes en el conflicto de Yemen. Según datos recientes, 900 niños fueron asesinados, un aumento siete veces mayor si lo comparamos con 2014. El reclutamiento de niños se multiplicó por cinco, con 848 casos verificados. A su vez, los ataques a las escuelas y hospitales se han duplicado, alcanzando un total de más de 115. La interrupción en la prestación de los servicios básicos ha privado a miles de niños de su derecho fundamental a la educación y la salud.

Los incidentes que Naciones Unidas pudo verificar representan la punta del iceberg, pero revelan algunas tendencias muy preocupantes. En primer lugar, se estima que los niños suponen alrededor de una tercera parte de todos los civiles asesinados y cerca de un cuarto de los heridos. Además, los ataques a las infraestructuras civiles, especialmente escuelas y clínicas, se han convertido en habituales. Por último, los niños están adquiriendo ahora un papel más activo en los combates y puestos de control incluso en la primera línea.

Estos datos en conjunto representan un patrón alarmante del flagrante incumplimiento del derecho internacional humanitario y de los derechos de los niños en Yemen. Estos patrones tienen implicaciones para la estabilidad de Yemen y para el futuro de sus niños.

Esperamos que el cese de las hostilidades y las conversaciones de paz programadas para el 18 de abril,  tengan como resultado la finalización de este conflicto. Hacemos un llamamiento a todas las partes en el conflicto a cumplir sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario, a comprometerse a liberar los niños que han sido reclutados y utilizados en los enfrentamientos, y a acabar con todas las violaciones graves contra los niños y las niñas.

Las partes deberían tomar todas las medidas posibles para proteger las escuelas y hospitales, y facilitar la entrega de ayuda humanitaria a los niños y a todos aquellos que la necesitan”.