Crisis de Siria: la ayuda para 9 millones de niños, en riesgo por la falta de fondos

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© UNICEF/Souleiman

UNICEF ha recibido solo una cuarta parte de los fondos que necesita

Los programas que apoya UNICEF para más de 9 millones de niños dentro de Siria y en sus países vecinos están a punto de ser interrumpidos debido a un grave déficit de financiación de 220 millones de dólares (197 millones de euros).

“Este déficit de financiación es el más grave desde que UNICEF empezó a responder a la crisis de Siria, una de las operaciones humanitarias más grandes en la historia de la organización”, asegura Geert Cappelaere, director regional de UNICEF para Oriente Medio y África del Norte. “Las necesidades humanitarias continúan creciendo día a día en Siria y en sus países vecinos, mientras que la presión sobre las comunidades de acogida está poniendo en peligro su capacidad económica”.

En su séptimo año y sin que se vislumbre el final, la guerra en Siria se ha convertido en la mayor crisis humanitaria y de desplazados en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Casi 6 millones de niños necesitan asistencia dentro de Siria, y más de 2,5 millones viven como refugiados fuera del país. Los países vecinos, que ya contaban con un gran número de personas vulnerables, han recibido al 80 por ciento de todos los refugiados sirios.

Sin una inyección de nuevos fondos, algunas actividades de vital importancia que apoya UNICEF corren el serio riesgo de ser interrumpidas, con graves consecuencias para los niños sirios y para las comunidades de acogida; estas actividades son:

  •  Servicios de agua potable y de saneamiento para 1,2 millones de niños que viven en campos de refugiados, asentamientos informales y comunidades de acogida.
  • Acceso a atención sanitaria y a tratamientos esenciales de nutrición para casi 5,4 millones de niños, incluidos los que viven en áreas de difícil acceso y sitiadas dentro de Siria, donde hay una gran escasez de alimentos y suministros básicos de atención pediátrica.
  • Ayudas en efectivo para las familias, que contribuyen a mantener a casi medio millón de niños en la escuela.
  • Distribución de ropa y mantas en los meses de invierno.

“A medida que los recursos financieros se agotan, las familias en Siria y en los países vecinos se han ido haciendo dependientes de la ayuda internacional. La escasez de fondos les obligará a tomar medidas extremas y peligrosas para la supervivencia de sus hijos, como el trabajo infantil, el reclutamiento para la lucha y el matrimonio infantil. Los avances conseguidos para evitar una generación perdida podrían echarse a perder,” dijo Cappelaere.

En nombre de los niños de Siria y de los generosos países y comunidades de acogida, UNICEF hace un llamamiento para que se tomen medidas inmediatas:

  • Acabar con la guerra en Siria. Si no se pone fin al conflicto, las necesidades humanitarias de millones de niños y familias solo seguirán creciendo,
  • Dar prioridad a la protección de los civiles y de los derechos de los niños en Siria y en sus países vecinos,
  • Mejorar las infraestructuras y prestación de servicios como atención sanitaria, educación y agua en los países de acogida de refugiados – no solo a través de la financiación, sino también con medios técnicos para apoyar a más niños,
  • Proporcionar el apoyo financiero tan necesario para organizaciones como UNICEF para continuar salvando vidas en Siria y en los países vecinos.

En 2017, UNICEF solicitó 1.400 millones de dólares (1.253 millones de euros) para sus operaciones de emergencia en Siria y en sus países vecinos: Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto. Hasta la fecha, UNICEF ha recibido menos del 25 por ciento.

Respuesta de UNICEF a la crisis de Siria:

El año pasado, gracias a la generosa financiación de gobiernos y particulares, UNICEF y sus aliados fueron capaces de apoyar a millones de familias en Siria y en los países de acogida de refugiados:

  • Suministró agua potable a más 14 millones de personas en Siria.
  • Vacunó a más de 18 millones de niños contra la polio.
  • Apoyó a casi 4 millones de niños para continuar con su educación.
  • Formó a 1,8 millones de niños y sus familias sobre los riesgos de los artefactos explosivos sin detonar.
  • Ofreció a más de medio millón de niños apoyo psico-social especializado y protección, incluyendo reagrupaciones familiares,
  • Contribuyó a facilitar el acceso a atención sanitaria primaria a 1,7 millones de niños.