España es tránsito y destino de la trata de seres humanos, un problema para el que nuestro sistema aún carece de medios y formación suficiente. A pesar de los avances experimentados en materia legislativa, es necesario avanzar en el reconocimiento de recursos explícitos para las víctimas y en la formación de todos los agentes implicados para la detección de este delito, que raras veces es denunciado por la propia víctima. La mayor inversión en campañas de sensibilización es uno de los principales retos en la lucha contra la trata de personas, en la que debemos aprender de todo lo que se ha conseguido en nuestro país en relación a la violencia de género.
En el mundo, 20,9 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso, de las que le 80% son mujeres y niñas. Con el objeto de abordar este fenómeno delictivo, se ha celebrado en Servimedia un encuentro informativo que ha contado con la participación de Beatriz Sánchez Álvarez, Fiscal Delegada de Extranjería de Madrid; Marta González, Coordinadora del Proyecto Esperanza Elena Hernández, Personal Docente Investigador de la UNED y miembro del Grupo de investigación “Poblaciones-mercancía. Tráfico y trata de mujeres en España» y Ramón Esteso; Responsable de la Unidad de Inclusión Social de Médicos del Mundo España Médicos del Mundo.
Según Marta González, coordinadora del Proyecto Esperanza, la trata “afecta principalmente a mujeres jóvenes de multitud de nacionalidades, procedentes de América Latina, África Subsahariana, países de Europa del Este, incluso de países miembro de la UE, como Rumanía o Bulgaria; y cada vez más de países asiáticos como Tailandia China o Mongolia. Estas personas son sometidas principalmente a explotación sexual, aunque también en el servicio doméstico, o en otros sectores laborales como la agricultura la hostelería o la venta ambulante, además de para la práctica de la mendicidad”.
Visibilizar estas situaciones de explotación es imprescindible, no sólo para una adecuada atención a las víctimas, sino también y sobre todo para ellas mismas se reconozcan como tales.
España no es sólo un país de tránsito, “sino también y principalmente de destino”, según ha explicado Ramón Esteso, Responsable de la Unidad de Inclusión Social de Médicos del Mundo España Médicos del Mundo. Incluso en ocasiones nuestro país es un “campo de prácticas” en lo que a explotación sexual se refiere, ya que en casos como el de Médicos del Mundo han identificado en su red internacional multitud de mujeres que actualmente son explotadas en otros países tras haber ejercido la prostitución varios años en España.
En ocasiones, según ha afirmado Beatriz Sánchez Álvarez, Fiscal Delegada de Extranjería de Madrid, la investigación judicial es muy complicada, ya que, aunque en los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo por la fiscalía y se ha mejorado enormemente la respuesta a estos delitos, en lo que refiere a formación y asesoramiento a distintos órganos judiciales, así como en la acción coordinada con ONGs y grupos especializados de investigación policial; en demasiadas ocasiones se cuenta únicamente con el testimonio de la víctima varios años después, e investigar los lazos existentes en las redes internacionales es un proceso extremadamente complejo.
Pasos como el de desligar este delito de la inmigración ilegal –que discriminaba a personas víctimas de la trata dentro de nuestro país o de la Unión Europea- o la ampliación en la concepción de fines de explotación –considerando no sólo la sexual sino también la laboral o la mendicidad forzosa- son algunos de los principales avances que han tenido lugar en nuestro sistema judicial, al igual que la no necesariedad de violencia, engaño o intimidación en el caso de los menores para que exista delito.
Elena Hernández, miembro del grupo de investigación “Poblaciones-mercancía. Tráfico y trata de mujeres en España» y Personal Docente Investigador de la UNED, ha querido destacar la necesidad de la investigación social en este campo, que “está totalmente olvidada y se cree que no sirve para nada” en nuestro país, pero que es crucial para el desarrollo de leyes y actuaciones adecuadas para la lucha contra la trata de personas, como lo ha sido para el combate a la violencia de género.
Poner en marcha recursos explícitos, como centros de atención y acogida que mejoren la atención actual, más superficial y deficiente, y desarrollar campañas y labores de sensibilización son, en opinión de todos los participantes, algunos de los aspectos más importantes que se echan en falta en la actualidad.
























