
El Día Mundial de la Salud viene este año marcado por el contexto de crisis actual y el duro golpe asestado a la Cooperación española en los presupuestos generales recién aprobados y que no ayudan a aliviar la situación actual de millones de personas en el mundo. Los casi 1.400 millones de reducción, (cifra que supone una caída del 47,6%), deja la Ayuda Oficial al Desarrollo a niveles del año 2005 y muy lejos del 0,7% exigido por parte de la sociedad civil y prometido por nuestros gobiernos. Sin embargo, queremos renovar el compromiso y esfuerzo de Farmamundi y las ONG socias con las que trabajamos apostando por las iniciativas positivas llevadas a cabo en los últimos tiempos y no dar pasos atrás en materia de salud y derechos sociales.
Varios expertos del consejo asesor de la campaña «Derecho a la salud en África» de Farmamundi y Medicusmundi, se han ofrecido a comentar los principales acontecimientos en torno al estado de salud del continente africano que han tenido lugar en el último año.
Quique Bassat, médico pediatra e investigador especializado en Medicina tropical y en Epidemiología del CRESIB, señala que «uno de los eventos más importantes del último año en África, y que continuará durante todo el año 2012, tiene que ver con el desarrollo de la vacuna candidata RTS, S para la malaria. A finales de 2011 se publicaron los primeros resultados de los ensayos clínicos mostrando que la vacuna disminuye en un 50% el riesgo de enfermar de malaria, y lo que es más importante -destaca Bassat- protege en un 45% de los episodios más graves (los que pueden llevar a la muerte de quien padece la enfermedad”. Estos datos, aportan una luz de esperanza a la difícil situación de esta enfermedad en el mundo que provoca la muerte de casi un millón de personas al año, sobre todo a menores de 5 años.
Bassat explica que, «el estudio continuará hasta finales del 2013 para evaluar si esta protección, ya confirmada, se mantiene en el tiempo. Si la vacuna fuera finalmente registrada y recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pasaría a ser una herramienta más, disponible para la lucha contra la malaria, haciendo que el sueño de su posible erradicación esté un poco más cerca».
Por su parte Óscar Mateos, profesor de la Universidad Ramon Llull y miembro del GEA-UAM, destaca «los avances conseguidos en los últimos 20 años en relación al acceso al agua potable y que han llevado a que más de 2 millones de personas puedan disponer de agua segura. Tal y como han reconocido las Naciones Unidas recientemente -señala Mateos-, este hecho supone uno de los pocos avances logrados en relación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). «
Pensando en el futuro del continente africano y en los numerosos conflictos armados que hay en la actualidad, Mateos señala «además del deseo que todos acaben, hay que insistir en visibilizar el conflicto armado en la República Democrática del Congo, donde miles de mujeres siguen sufriendo abusos sexuales y violaciones, tanto por parte de los miembros de los grupos armados y del ejército, como por parte de los cascos azules. Es urgente denunciar el silencio sobre este conflicto, los intereses regionales e internacionales en la perpetuación de los conflictos y el papel de las empresas de extracción del coltán, mineral utilizado para fabricar nuestros móviles o aparatos electrónicos».
Eduard Soler, vocal de proyectos y ayuda humanitaria de Farmacéuticos Mundi, se centra en la temática del acceso a los medicamentos esenciales. «Una de las claves para el acceso a medicamentos en África -afirma Soler- es la posibilidad de tener medicamentos esenciales de calidad y a precios accesibles. Durante estos últimos años esto ha sido en gran parte posible gracias a las políticas de producción farmacéutica de la India (conocida como la «farmacia de los países en vías de desarrollo»). Desde este país asiático se han producido estos medicamentos genéricos, distribuidos por toda África, tanto a nivel gubernamental, como por parte de diferentes organizaciones no gubernamentales y agencias de cooperación internacionales y han permitido, entre otros, el tratamiento con antirretrovirales del 80% de los 6,6 millones de personas con VIH / SIDA tratados en los países en desarrollo. «
En cuanto al papel de la India en el acceso a medicamentos esenciales en África, Soler recuerda que, «durante este año, se ha producido un acontecimiento que pone en peligro que la India siga siendo la «farmacia de los países en desarrollo». La UE, en un intento de proteger su industria farmacéutica ha estado presionando a la India para que aceptara una serie de medidas que afectarán a la producción, el registro y la distribución de genéricos; algunas de estas medidas podrían paralizar los envíos de medicamentos a países de África. Las restricciones impuestas superan en algunos casos incluso la normativa de la OMC». Para animar a la denuncia del caso y sumar esfuerzos para evitar la implementación final de las medidas, Soler añade que «numerosas organizaciones de la sociedad civil de todo el planeta han estado presionando a la UE para que acuerdos comerciales no impongan estrategias que acaben dejando sin medicamentos esenciales, de calidad y a precios asequibles a una importantísima parte de la población africana.»
Por último, Iván Zahinos, licenciado en ciencias de la salud y representante de medicusmundi Catalunya en Mozambique desde 2007, nos habla del caso de Mozambique para hacer balance en términos de las estrategias políticas en el sector salud de este país africano.
«Mozambique ha sido un ejemplo durante muchos años de coordinación entre donantes en el ámbito de la cooperación sanitaria, con el surgimiento de iniciativas de éxito, como el SWAP (Sector Wide Approach in the Health Sector). No obstante, la multiplicidad de iniciativas de coordinación, el aumento del número de donantes y la entrada de fondos internacionales en gran cuantía, no se ha visto acompañado por la mejora tan esperada de los indicadores sanitarios. El 2011,-añade Zahinos-ha sido un año difícil para el sector salud en Mozambique, especialmente debido a las debilidades del sistema, sin embargo, cabe destacar que se ha caracterizado por una toma de conciencia, entre todos los donantes, de las dificultades de absorción de fondos y conocimientos. Parece evidente que la fragmentación del origen de la ayuda y el énfasis en el reforzamiento de programas específicos verticales (SIDA, Malaria, Tuberculosis y otros) no está teniendo el efecto necesario en el reforzamiento del propio sistema de salud ni en sus principales pilares (logística, recursos humanos, financiación y planificación). Estamos pues, ante un evidente cuello de botella para la progresión de la mejora de los indicadores de estado de salud de la población mozambiqueña”.
Habrá pues que seguir con atención cómo evoluciona la AOD y, en especial, la dedicada a salud, así como el efecto del resto de políticas sobre la cooperación y sobre las relaciones mantenidas con los países receptores. Por tanto, ahora más que nunca, tal y como apuntan algunos de los expertos consultados, a las ONGD nos corresponde estar atentas a la implantación de políticas de nuestros gobiernos y actuar como altavoces de las injusticias, para promover la implicación de la sociedad civil en la reivindicación de mejores políticas que favorezcan que la salud sea un derecho universal y que actúe como auditor social de nuestros gobiernos. Sólo así será posible que el próximo año hablemos sobre el uso extenso de la vacuna contra la malaria, de la distribución sin restricciones de los fármacos genéricos fabricados en la India, de las mejoras continuadas en el acceso al agua potable o del reforzamiento estratégico para la mejora en las políticas sanitarias y de cooperación de países como Mozambique.
Para más información:
Campaña Derecho a la salud en África: www.dretalasalutalafrica.org
























