Una población educada tiene posibilidades de abandonar prácticas insalubres, generar riqueza y ayudar a su comunidad a mejorar. Si las madres conocen e identifican las prácticas peligrosas pueden evitarlas. Además, en las zonas más alejadas es más difícil que llegue esa información. Por eso UNICEF y el gobierno de Somalia están formando a trabajadoras comunitarias de la salud que, además, conocen de cerca a sus vecinos y tienen más posibilidades de conseguir éxito en sus recomendaciones. Además de poder identificar enfermedades en su fase más inicial.























