
Programa de Cooperación para la Mejora de las condiciones de habitabilidad y salubridad de 15 familias Chorotegas de La Mutay El Carrizo, con Plan Piso- Techo, en Nicaragua
La ONGD Taller de Solidaridad, en colaboración con su socio local en Nicaragua, han conseguido reducir un 26% el déficit de viviendas y el mal de chagas y un 21% del hacinamiento habitacional en las comunidades: La Muta y El Carrizo, en el Dpto. de Madriz Más de 70 personas y 15 familias han mejorado sus condiciones de habitabilidad y salubridad, entre otros, víctimas del Huracán Mitch de 1998 que destruyo el 30% de las viviendas y el 60% de los cultivos.Las viviendas sin servicio de aguas fecales representan el 40% en el área urbana y hasta el 80% en el área rural.La OMS calcula que entre 60.000 y 100.000 personas pueden estar afectadas en Europa, pero no hay cifras exactas. Los especialistas* calculan que en España, un país con fuerte inmigración de países donde el Chagas es una enfermedad endémica, son 42.000 los adultos infectados y que unas 17.000 personas van a requerir de atención médica por cardiopatía chagásica.
Sabino Hernandez en su vivienda rehabilitada
Madrid, 22 de noviembre de 2013. La Fundación Taller de Solidaridad, ONGD promovida por las Siervas de San José, desarrolla el Proyecto de Cooperación para la Mejora de las condiciones de habitabilidad y salubridad de 15 familias nicaragüenses con el apoyo económico del Concello de Lugo (9 viviendas en la comunidad de El Carrizo y una subvención de 21.725,05 € en 2012, Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad (6 viviendas en la comunidad de La Muta y una subvención de 16.983,58 € en 2012) y más la aportación de 2.892,83 € de Taller de Solidaridad.
Mal de chagas: Efectos colaterales del Mitch, 15 años después
Después del Huracán Mitch los afectados con la pérdida de sus viviendas, las levantaron con material inadecuado como paja para el techo o varas/cañas para las paredes. El insecto del chagas anida en las tejas y en la paja con que cubren los techos.
Vista esta problemática, la ONG local, INPRHU-Somoto y las comunidades beneficiarias propusieron la puesta en marcha de un proyecto de rehabilitación de viviendas, para mejorar sus condiciones de habitabilidad y paliar así los efectos del mal de chagas.
La financiación solicitada fue, entonces, para rehabilitar el techo, el piso y las paredes, es decir, que la casa original se encuentra en mal estado en todas estas partes. Al encontrarse pues en mal estado, el/la beneficiario/a se compromete a levantar paredes por su cuenta y el INPRHU les apoya con la asistencia técnica y supervisión. Y estas paredes sirven para poder así instalar el techo. Es autoconstrucción porque los/las beneficiarios/as participan en la construcción, para lo cual INPRHU los capacita, y de ahí las formaciones incluidas en el proyecto.
Chagas, enfermedad endémica, efecto de la pobreza en Nicaragua desde 1992
Jesús García Consuegra: Responsable de Proyectos de Taller de Solidaridad añade:Es un mal que se vincula directamente con las condiciones de pobreza en entornos de habitabilidad y salubridad inadecuada de las familias.
Las condiciones de vida en las familias se desarrollan en un entorno rural y el grado de hacinamiento en las viviendas trae, además, consecuencias sociales vinculadas a la salud física y mental en la población. El problema de las viviendas se agrava si se considera que un 66% de éstas en el área rural de los municipios de Totogalpa y Cusmapa, donde se ubican las comunidades de La Muta y El Carrizo, están situadas en situación de riesgo, por las características topográficas del terreno donde se asientan, y el estado estructural de las mismas; igualmente, el 64% de éstas tienen piso de tierra, y el 87% del total de viviendas son construidas de adobe no cubierto de cemento.
A pesar de que la población es consciente de la necesidad de habitar en un espacio físico apropiado para el desarrollo de la vida cotidiana, la falta de empleo y de acceso a la tierra, los bajos ingresos de las familias rurales y la inexistencia de ahorro o sistemas de crédito dificultan que éstas puedan asumir por sí solas el coste que lleva consigo rehabilitar su vivienda.
Escaso sistema de saneamiento y recogida de basura, problema acrecentado por las sequías | Ausencia de fosas sépticas
Según el PNUD, el acceso el agua potable de la población urbana es del 88,5%, mientras que en las zonas rurales apenas llega al 39%. Las viviendas sin servicio de aguas fecales representan el 40% en el área urbana y hasta el 80% en el área rural. El 40,41% de la población no tiene acceso a fuentes de agua y el 79,21% de la población no disponen de servicio de alcantarillas. Los sistemas de recolección y eliminación de basura sólo tienen una cobertura del 60%.
La problemática en este sector se acrecienta debido a la poca productividad de las fuentes de agua como consecuencia de prolongados períodos de sequías, y la sobreexplotación de las fuentes como resultado de actividades agrícolas, pecuarias y domésticas.
Los municipios de Totogalpa y Cusmapa no cuentan con el servicio de infraestructura básica urbana de fosas sépticas, por lo que las aguas provenientes de los usos domésticos son vertidas directamente a las vías, provocando el deterioro de las mismas y la proliferación de enfermedades infectocontagiosas.
Impactos positivos en materia de género, medioambiente y economía local
Los objetivos que se plantearon inicialmente en el proyecto fueron:
Facilitar el acceso a una vivienda rehabilitada de 15 familias Chorotegas (6 en la comunidad de La Muta y 9 en El Carrizo).Mejorar las capacidades de las comunidades en materia de auto construcción y rehabilitación de viviendas.Modificación de los hábitos higiénico-sanitarios de las comunidades beneficiarias del proyecto.Mejorar las capacidades de las comunidades en materia de agricultura biológica.
Jesús García Consuegra, Responsable de Proyectos de Taller de Solidaridad añade: Las viviendas han sido rehabilitadas con material y medios disponibles de la zona y se les ha capacitado en técnicas de autoconstrucción, lo que permitirá que le den mantenimiento para su durabilidad y dará lugar a la replicabilidad del proyecto.
El 100% de las familias afirma que cultivan productos diferentes, aparte de los que ya producían en su hogar. Esto les ha permitido el autoconsumo, excedentes que venden en la comunidad y cambian por otros productos que les hace falta. La producción también ha mejorado una vez puestos en práctica los conocimientos transmitidos a través de los talleres recibidos de agricultura orgánica.
Las viviendas se las dio en posesión a las mujeres, lo que les da seguridad de su pertenencia y permanencia en ella; este factor influye en la disminución de la violencia intrafamiliar. Si hubiera desavenencia en la pareja, la vivienda le queda al responsable de los/las hijos/hijas. El hecho de ser dueña de la vivienda eleva la autoestima a las mujeres.
Rafael Veiga, Coordinador de Taller de Solidaridad:Lo más valorable desde el punto de vista de nuestro socio local, INPRHU-Somoto, es el esfuerzo que hace por recoger y representar los intereses de las comunidades en el proyecto. Logra incluir las necesidades prioritarias de la población, garantizando así su sostenibilidad.
Taller de Solidaridad lleva 13 años trabajando en Nicaragua a través de 19 proyectos ejecutados que han beneficiado a 27.638 personas con una inversión total de 794.355,08€.
Sobre Taller de Solidaridad www.tallerdesolidaridad.org
Taller de Solidaridad es una Fundación promovida por las Siervas de San José, que tiene como fin impulsar la justicia social, la dignidad de las personas y la mejora de sus condiciones de vida, transformando la sociedad, y optando por los colectivos pobres y excluidos de mujeres, niños y jóvenes de los países del Sur. Realiza su labor a través de proyectos de cooperación al desarrollo y promoción social, que potencian la capacitación y la dignificación del trabajo, así como con campañas de sensibilización y la promoción del comercio justo y del voluntariado.
























