Evento del Servicio Jesuita a Refugiados para conmemorar el Día Mundial del Refugiado

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Tras la muerte de su hijo mayor en un fuego cruzado, Abu Feras, un padre sirio, decidió llevar el resto de sus hijos y sobrinos a Naameh, en el Líbano: «todo lo que deseo para el futuro es poder volver a casa sano y salvo con mis niños».

En la cocina de campaña del Servicio Jesuita a Refugiados en Alepo, los voluntarios preparan hasta 17.000 comidas calientes al día. Éstas se distribuyen entre las familias desplazadas que carecen de los equipamientos necesarios en sus refugios para cocinar.

Cada vez que los rebeldes atacan el campamento de Mokoto, en la provincia congoleña oriental de Kivu Norte, sus 4.000 habitantes se ven obligados a huir a la selva, pernoctando allí toda la noche sin comida ni agua.

Mujeres congoleñas locales y desplazadas participan en un curso de costura en Masisi, Kivu del Norte, tras el cual, muchas son animadas y apoyadas para que pongan en marcha sus propias pequeñas empresas. Las mujeres también toman clases de alfabetización y asisten a talleres sobre derechos humanos.

Estas y otras experiencias de los refugiados y solicitantes de asilo, obligados a huir de la guerra, la persecución y otras violaciones de los derechos humanos se explican en la exposición sobre Refugio y Sostenimiento, inaugurada esta tarde en la iglesia del Gesù –, a la vez que en Beirut y Nueva York el jueves –, una iniciativa del Servicio Jesuita a Refugiados para conmemorar el Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio, declarado por la ONU.

Proyección digital. A partir de esta noche y hasta el 21 de junio se proyectará un vídeo de 12 minutos que muestra las vidas y las luchas de los refugiados a través de 200 fotos, entre las 9 de la noche y las 2 de la madrugada, en la fachada de la iglesia, uno de los muchos lugares que tradicionalmente ha abierto sus puertas a los solicitantes de asilo, siguiendo su antigua vocación de santuario.

El objetivo de la iniciativa, galardonada con la «Medaglia di Rappresentanza», concedida por el Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, es sensibilizar a la opinión pública a fin de que presione a los políticos para que defiendan los derechos humanos fundamentales de los refugiados y solicitantes de asilo, particularmente en las áreas de recepción, seguridad alimentaria y educación.

La exposición dentro de la Iglesia del Gesù, abierta hasta el 30 de junio, presenta fotografías del personal del JRS en la República Democrática del Congo, Líbano y Siria. Tanto la proyección interior como las digitales corrieron a cargo de Art Works Projects for Human Rights, una ONG con sede en Chicago.

Hospitalidad, un desafío. La exposición Refugio y Sostenimiento presenta una visión holística de la hospitalidad para los refugiados: alimentación, vivienda, tolerancia, educación.

«Frente a la adversidad, la comida alimenta, el refugio protege, la hospitalidad abre puertas, la educación reconstruye futuros», dijo el director internacional del JRS, Peter Balleis SJ.

Ayuda alimentaria. El JRS ofrece mensualmente ayuda alimentaria a más de 100.000 personas en Oriente Medio y África del Norte, principalmente en Siria, y también en Jordania y el Líbano. Este apoyo se proporciona mediante la elaboración diaria de más de 20.000 comidas calientes en las cocinas de campaña del JRS para aquellas familias que carecen de equipos de cocina, por ejemplo, en Alepo y Damasco. Estas comidas se distribuyen a mezquitas, a las escuelas convertidas en refugio, edificios públicos, parques, etc.

Acceso a la educación. El JRS ofrece educación y formación profesional a cerca de 220.000 niños y adultos.

«Es sólo a través de la educación que generaciones de niños y niñas refugiados tendrán las mismas oportunidades que se ofrecen a los demás, de construir comunidades de paz y de respeto a la diferencia. Pero no es sólo eso: la educación es una oportunidad para formar a los líderes del mañana, líderes que entiendan los terribles efectos de la violencia y el conflicto y que encuentren la fuerza para superarlos», añadió el P. Balleis.

Testimonio. Beatrice Ngoie Mullumba, una refugiada congoleña que vive en Italia desde 2006, también hablará en la conferencia de prensa. «Antes de verme obligada a huir del Congo, me gradué en economía por la Universidad Católica de Kinshasa, pero ahora estudió para ser enfermera. Estoy tratando de rehacer mi vida y hacer realidad el sueño de una vida más estable, con un trabajo y una casa propia», dijo.

Mensaje del Presidente del Senado italiano. «Los refugiados son personas como nosotros que, por razones ajenas a su voluntad, se han visto obligados a abandonar sus hogares, países, empleos y, a menudo, sus familias para empezar de nuevo en países de acogida», declaró el presidente del Senado italiano, Pietro Grasso, en un mensaje enviado al director internacional del JRS. El presidente Grasso destacó el valor del «trabajo de concienciación realizado por las asociaciones, instituciones, voluntarios y ciudadanos en nuestro país para dar esperanza a aquellos que buscan ayuda para reconstruir sus vidas».