El próximo 18 de diciembre se cumplirán 15 años desde que Naciones Unidas aprobó una Convención para proteger los derechos humanos de los trabajadores migrantes y de sus familias. Amnistía Internacional cree que es un instrumento importante para prevenir y eliminar los abusos que sufren todas las personas migrantes tanto en situación regular como irregular, fija unas normas internacionales para un trato justo y sin abusos, para todas las personas con independencia de su situación administrativa y recuerda que los derechos humanos no saben de «papeles».
En España, Amnistía Internacional valora positivamente la regularización extraordinaria que realizó el gobierno con motivo de la modificación del reglamento de Extranjería, ya que contribuyó a paliar parcialmente la invisibilidad en la que se encontraban miles de personas. Las personas inmigrantes, en especial los que se encuentran en situación administrativa irregular, sufren abusos contra sus derechos humanos por actos de discriminación racial o xenófoba, casos de malos tratos a manos de particulares o agentes del Estado, por leyes que les convierten en ciudadanos de segunda categoría. Las mujeres inmigrantes indocumentadas, víctimas de violencia de género o de trata de seres humanos encuentran importantes obstáculos para acceder a la protección policial o judicial, a las redes de acogida o a ayudas.
























