Se calcula que la actual sequía que azota al continente africano, donde apenas ha llovido en los dos últimos años, afectará a 8 millones de personas que necesitarán ayuda de emergencia en Etiopía, Kenia, Somalia y Djibouti. Concretamente un millón de niños y niñas menores de cinco años podrían morir como consecuencia directa e indirecta de esta sequía, tal y como aseguran desde Unicef . La muerte del ganado, la pérdida de los cultivos y la escasez del agua, así como el temor a que se propague el sarampión y la desnutrición son factores amenazantes para los habitantes africanos.
En colaboración con los gobiernos, el Programa Mundial de Alimentos y aliados de organizaciones no gubernamentales en los países afectados, Unicef apoya programas de alimentación en Somalia, Kenia y Etiopía. Y durante los próximos seis meses tiene como objetivo ampliar aún más los programas de alimentación terapéutica, incluyendo un incremento en las campañas de vacunación y de vitamina A, así como el suministro de agua y de servicios de saneamiento.
La organización también trabaja para minimizar los abusos y la explotación de niños y niñas como resultado de la pérdida de ingresos, los movimientos de la población y la competencia por los recursos. Para tal fin Unicef solicita 16 millones de dólares adicionales (unos 13.370.771 euros), informa ´Consumer´.
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