La población centroafricana, víctima de una nueva crisis

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La ayuda humanitaria de emergencia es más necesaria que nunca

En el actual contexto, Acción contra el Hambre recuerda que es imprescindible respetar la neutralidad y la seguridad de los trabajadores humanitarios para que puedan asistir a las víctimas

La reanudación de los combates en la República Centroafricana que han tenido lugar en la capital este domingo, una vez más han sumido al país en el miedo y el caos. Se teme que las condiciones ya muy precarias en las que vive la población por años de conflicto, se deteriore aún más.

Tres meses después de que la lucha sumiera a Bangui en el caos a finales de diciembre, de nuevo, la capital centroafricana es amenazada por los conflictos, el caos y los saqueos, que pueden provocar la suspensión de las las estructuras de salud pública. Aquí, un tercio de de sus habitantes viven en la pobreza y el número de niños desnutridos es importante: en 2012, más de 5.700 recibieron tratamiento ambulatorio o fueron hospitalizados a través de los programas apoyados por Acción contra el Hambre.

Un país exhausto

Esta nueva crisis podría debilitar aún más a la población en todo el país, de la que el 60% vive por debajo del umbral de pobreza y cuya esperanza de vida no supere los 50 años. 

La inestabilidad socio-política ha contribuido al deterioro en los últimos años para debilitar de manera significativa los medios de vida de los centroafricanos y a su capacidad para hacer frente a nuevas crisis. Violencia e inseguridad, y el consecuente desplazamiento de población, provocan el abandono de la producción agrícola y los canales de comercialización, como pudieron observar en enero el equipo de emergencia de Acción contra el Hambre.

En el distrito de Kemo, tras los combates de principios de año, se viene produciendo una disminución constante de la asistencia a los centros de salud y un déficit de alimentos del 25%. En épocas de paz, más del 30% de las familias centroafricanas no llegan a cubrir adecuadamente sus necesidades alimentarias.

En este contexto, Acción contra el Hambre recuerda que más que nunca es esencial una intervención humanitaria masiva e independiente, y que todas las partes en el conflicto permitan el acceso humanitario y respeten las infraestructuras de salud para responder a las necesidades de la población.

Acción contra el Hambre está presente en la República Centroafricana desde 2006. A pesar de la inestabilidad a principios de 2013, la organización ha continuado con sus programas en la capital, donde el número de estructuras de apoyo a la desnutrición aguda es muy limitado, llegando a tratar a más de 500 niños.