Ha llegado la hora de las asignaciones

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El Fondo Mundial acaba de fijar los montos de asignación para el trienio 2014-2016, como parte del nuevo modelo de financiamiento que se ha diseñado para alentar la planificación ambiciosa y optimizar el uso de fondos de todas las fuentes a fin de obtener la mayor repercusión posible. El Fondo Mundial ha informado hoy a los países sobre sus montos de asignación individuales para programas de VIH, tuberculosis y malaria, y les han animado a que alineen de la mejor manera los montos de asignación con las estrategias de salud y los planes estratégicos nacionales.

El nuevo modelo de financiamiento se basa en un diálogo de país sólido capaz de reunir a los diferentes asociados para decidir la mejor manera de maximizar el impacto de las intervenciones, y analizar cómo todos los recursos disponibles pueden servir mejor a los objetivos de un país. Una vez que el diálogo de país ha centrado su actividad en tales objetivos, y se ha alineado con un plan estratégico nacional, cada país puede presentar una nota conceptual para solicitar financiamiento. Se recomienda a los países que analicen de manera crítica cómo contribuyen todos los fondos a la repercusión deseada y, en función de las conclusiones extraídas, que reasignen fondos o reprogramen las subvenciones.

“Para acabar con estas enfermedades, necesitamos pensar con amplitud de miras”, ha declarado Mark Dybul, Director Ejecutivo del Fondo Mundial. “Teniendo como prioridad alcanzar la máxima repercusión y centrando nuestra labor en este objetivo, es posible que seamos capaces de conseguir más de lo que hoy parece posible”.

“El nuevo modelo de financiamiento ha sido diseñado para aprovechar mejor la idea de asociación que dio lugar al Fondo Mundial. El Fondo Mundial no es la Secretaría de Ginebra, es una asociación mundial que empieza con la implicación directa de los países. Hay muchas razones para tener esperanza, y estamos seguros de que podemos ayudar a nuestros asociados de manera que podamos marcar una gran diferencia en los próximos años”, ha añadido.

El Dr. Dybul ha advertido además que en muchos países habrá una brecha de financiamiento entre los objetivos finales y los recursos disponibles.

“Muchos países piden asignaciones mayores y nosotros compartimos ese anhelo, pero si miramos más allá del presente, podemos ver que, como una comunidad internacional que somos, podremos conseguir una mayor repercusión en la vida de las personas necesitadas si cambiamos la manera de invertir y adoptamos un enfoque de asociación que nos permita maximizar cada recurso disponible. Nos guiamos por las demandas que imponen las enfermedades y estamos en el camino adecuado para derrotarlas”.

Para el trienio 2014-2016 disponemos de un total de US$ 14.820 millones para ser asignados a los países; se trata de fondos obtenidos en la reciente Conferencia de Reposición de Recursos y fondos existentes que todavía no han sido desembolsados. Esta cifra es un 20% superior a la cantidad que el Fondo Mundial desembolsó en el periodo anterior. Además, muchos países pueden competir por los US$ 950 millones de “financiamiento de incentivo” reservados para premiar a las solicitudes ambiciosas. El Fondo Mundial también va a asignar US$ 200 millones a los países mediante subvenciones regionales. Unidas, estas cantidades suman un total de US$ 16.000 millones en fondos de asignación. Más de la mitad de esta cifra, alrededor de US$ 9.000 millones, ya ha sido comprometida a subvenciones actuales que están en preparación.

Un principio importante del nuevo modelo de financiamiento es asignar más fondos a países donde la carga de enfermedad es mayor y la capacidad de pagar es menor, y la mayoría de los fondos disponibles son asignados de hecho a países de bajos ingresos. En países que en el pasado recibieron elevados niveles de fondos de subvención, o denominados países “sobre-asignados”, será necesario ajustar a la baja los niveles de compromiso a lo largo del tiempo. Y en los países donde el número de subvenciones en preparación sea mayor que la asignación recibida, sólo se desembolsarán las cantidades correspondientes a las subvenciones en preparación.

Muchos países con programas de VIH, tuberculosis y malaria no tienen acceso a todo el financiamiento que precisan y es posible que les parezca extraño que el modelo de financiamiento basado en asignaciones del Fondo Mundial los considere “sobre-asignados”. Pero esa es la realidad. En aquellos países en que el Fondo Mundial tenga que ajustar su financiamiento a la baja, trabajará estrechamente con los MCP y los asociados en el país para animar a los gobiernos a incrementar sus contribuciones a la respuesta contra el VIH, la tuberculosis y la malaria.

El concepto de asociación es la esencia del Fondo Mundial y el nuevo modelo de financiamiento es una expresión más plena de esta idea. Al convertir la asociación en elemento central para acabar con el VIH, la tuberculosis y la malaria, el nuevo modelo de financiamiento aprovecha las habilidades, los conocimientos y la determinación de todos los implicados en la respuesta a estas enfermedades para hallar las mejores soluciones. Con un enfoque más estratégico basado en planes nacionales, el nuevo modelo de financiamiento ayudará a los países a planificar cómo controlar estas epidemias y cómo prestar atención y tratamiento a las personas afectadas, incluyendo entre las acciones el fortalecimiento de los sistemas de salud.

“Los desafíos son numerosos pero la oportunidad que tenemos ante nosotros es magnífica”, ha dicho el Dr. Dybul. “Si seguimos trabajando estrechamente creando asociaciones más sólidas y abriendo líneas de comunicación, podremos cumplir nuestra misión colectiva”.