El 90% de la población en Mocoa no tiene acceso a agua ni a electricidad

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El equipo de Acción contra el Hambre carga un camión con colchonetas e insumos para distribuir en los albergues

Acción contra el Hambre, está haciendo llegar alimentos en albergues, kits de agua y de higiene pero advierte de que la ayuda que llega no es suficiente.

“No podemos dormir en la casa porque no hay condiciones, debemos dormir en los albergues o en las casas de algunos vecinos que no sufrieron tanto daño.  La pared del patio se derrumbó toda, eso fue bueno porque el agua pudo fluir, de lo contrario nuestra casa se hubiera inundado por completo”. Son las declaraciones de José Ignacio Arcos, uno de los afectados por la catástrofe de Mocoa, que vive en el barrio El Carmen.
 
Cuatro días después de la emergencia en Mocoa el número de víctimas empieza a esclarecerse y por lo tanto, también la magnitud del desastre. El número de personas fallecidas alcanza las 273 y el número de barrios afectados aumentan a 28, ya que las zonas rurales no estaban siendo tenidas en cuenta por los censos oficiales. Más de 34 700 personas siguen sin acceso a la electricidad y al agua segura dado que los tres principales acueductos de la ciudad han quedado destruidos. Las necesidades prioritarias de la población siguen siendo el acceso al agua potable y a los alimentos básicos.
Acción contra el Hambre ha desplazado a la zona un equipo de trece personas. Hasta el momento, se han realizado entregas de alimentos en albergues, kits de agua y de higiene y se está apoyando a las comunidades que espontáneamente han adoptado sus propios mecanismos para hacer frente a la situación. Además, una psicóloga del equipo de Acción contra el Hambre está participando en un equipo de psicólogos humanitarios para brindar atención psicosocial en los albergues.

Albergues transitorios sin agua ni alimentos
Acción contra el Hambre ha sido la primera organización en hacer llegar ayuda a las más de 2300 evacuadas en los 15 albergues temporales de Mocoa. La organización ha distribuido mantas, colchonetas, paquetes alimentarios, kits de higiene y filtros de agua. Aura Mosquera, jefa de base de Acción contra el Hambre en Putumayo alerta de que la ayuda no es suficiente. “La falta de agua, alimentos y materiales de higiene en los albergues hace que muchas personas prefieran permanecer en sus casas por muy afectadas que estén, en vez de ir a los albergues”.
Dada la magnitud y complejidad del desastre, las ayudas nacionales no llegan a todos los afectados. Las redes de solidaridad local y la ayuda humanitaria ayudan a completar sus necesidades. “Son los propios vecinos quienes están acogiendo en sus casas a muchas familias. Las personas acogidas no están censadas aún. Por ello, no están siendo tenidas en cuenta para la asistencia”, afirma Aura Mosquera. En algunos barrios, las poblaciones se están organizando ollas comunitarias donde los propios vecinos albergan a los damnificados en sus casas. Hemos realizado una distribución de alimentos para una semana a 293 personas en la olla comunitaria del Carmen.

Los medios de vida  de la población han quedado muy mermados
Los equipos de Acción contra el Hambre han realizado evaluaciones de necesidades sobre el terreno y se ha identificado que los medios productivos de la población agraria están muy mermados.
“Una de nuestras principales preocupaciones tras la primera respuesta a la emergencia es identificar la afectación de los medios de vida de la población, que puede tener graves consecuencias a largo plazo”, destaca Mosquera. En la zona rural había una importante comunidad de piscicultores que han perdido 20 piscifactorías por las inundaciones.
“140 personas dependían de esta fuente de ingresos y los medios de vida de sus familias ha quedado gravemente afectados”.